domingo, 1 de noviembre de 2020

DOS SEGUIDAS

 Sí, al final el sábado también tuvimos sesión, justo el día después de nuestra sesión en la que me dijo que íbamos a firmar un contrato de sumisión. 

Contrato de sumisión. Eso ya es un gran paso, y me alegra que lo hayamos tomado. Significa mucho para mí y creo que para J.B. también. Es una manera de formalizar nuestra relación. Así pues, fue un día importante para nosotros, este sábado. 


Por la mañana en un mensaje me dijo que teníamos que vernos por la tarde, que ya tenia el contrato y que podíamos tomar un café para hablar y que quizás haríamos algún juego. Primero estuve comiendo con Ana, ella es mi mejor amiga, a ella le cuento todo y desde el principio sabe que estoy con J.B., a ella le pido consejo para todo o casi todo. Además, como hace tiempo que quiere conocerlo, le dije que viniera y se quedara hasta que él viniera a buscarme a las cuatro y así lo podría conocer, la verdad es que se quedó impresionada con él. Dice que es muy elegante y un tio buenorro, jaja. Y eso viniendo de ella que tiene un novio italiano que realmente está buenorro, pues es más que un halago. 


En fin, que nos fuimos a casa de J.B. a tomar el café. De nuevo, hablamos de su asistente, me dijo que no tenía nada que temer. Firmamos el contrato de Sumisión y me habló de las sumisas que había tenido. En total, 5 yo soy la sexta. Luego, me dijo que íbamos a jugar un poco. Me hizo poner en pie, me bajó los pantalones (me había pedido antes que no me pusiera ropa interior, cosa que parece se está convirtiendo ya en una costumbre) y empezó a acariciarme, metió sus dedos dentro de mí y me puso a cien, cuando ya estuve excitada y mojada, me dobló sobre la mesa y me penetró, de nuevo, me folló sin permitir que me corriera, hasta que cuando estaba a punto de correrse, sacó su verga de mí, me hizo arrodillar frente a él, y metió su polla en mi boca, y me la folló hasta que se corrió. 

La verdad es que fue realmente excitante, y estoy deseando que tengamos una nueva sesión. Me gusta mucho estar con él, disfrutar de él y no sé si será porque nuestras conversaciones en el chat nos han unido más pero si que está haciendo que nos veamos más, que tengamos sesiones con más frecuencia y eso es bueno para nuestra relación, ¿no? porque además eso hace que nuestra relación Amo- sumisa, se fortalezca. 

Me gusta J.B., me siento bien con él, y siento que de verdad le importo, que no quiere sólo una sumisa para un rato o para un tiempo, sino que quizás piensa en algo más a largo plazo. No sé, quizás me equivoco, pero espero que no. Bueno, lo veremos cuando lea esto, porque a fin de cuentas, esta es otra de las tareas que me ha encomendado, que escriba en mi blog, desde que supo que tenía un blog y que había escrito sobre él, me pidió que lo siguiera haciendo y que lo hiciera como si fuera mi diario y que él iba a leerlo. Ya os contaré.


martes, 27 de octubre de 2020

LA SESIÓN

Bueno, pues por fin tuvimos sesión. Me preparé a conciencia, me vestí como él me había pedido, con un vestido algo escotado, sin ropa interior debajo y cogí lo que me había pedido guardándolo en mi bolso, las pinzas para pezones y una cuerda, ya que aunque en un principio teníamos pensado quedar en un pequeño piso que J.B. tiene cerca de la galería, finalmente tuvimos que hacerlo en la galería. Cogí un taxi y me dirigí hacía allí. Estaba nerviosa y excitada. 

Por supuesto, durante toda la mañana, J.B. se había encargado de mantenerme excitada, haciendo que me tocara de vez en cuando y enviándome mensajes subidos de tono e incluso alguno que otro en el que me mostraba su polla dura. Uf, creo que ambos estábamos a mil cuando nos encontramos, pero después de tantos días creo que era normal e inevitable. En fin, llegué a la galería, al entrar me encontré con su asistente, que salía de la galería, ya que J.B. le había dado el resto de la tarde libre (supongo que para que no nos molestara) Pero me miró de una manera... Su asistente es una chica bastante joven, de unos 24 o 25 años. Alguna vez hemos hablado de ella, pero muy de pasada, y no sé, no es que tenga celos de ella, pero.. vamos a ver, estuvimos 3 meses sin vernos, sin tocarnos y él es un hombre al fin y al cabo y trabajan juntos. Así que ahí está la duda. Aunque ayer, por el chat, estuvimos hablando de ella y no pude evitar preguntarle si había tenido algo con ella, si ella había sido su sumisa en algún momento, él me dijo que no, que nunca, ya que no le gusta mezclar placer y trabajo, y también me dijo que hablaríamos de ella cuando nos viéramos. En fin, como digo me la encontré al llegar, nos saludamos y ella se fué. J.B. me pidió que cerrara la puerta con llave para que nadie pudiera molestarnos, y luego me hizo subir a su despacho, me hizo entrar y una vez dentro, me ordenó que me quitara la chaqueta que llevaba. Y que sacara del bolso lo que me había pedido. Abrió mi escote, bajándolo por debajo de mis pechos y dejándolos al descubierto, me los acarició suavemente y me puso las pinzas en los pezones. Joder como dolían. Después me subió la falda del vestido y me hizo abrir las piernas, para acariciar mi sexo y comprobar la humedad. Realmente estaba bastante mojada, me estuvo acariciando un rato, hasta que le pareció que ya lo había hecho suficiente. Para entonces yo estaba ya a punto de explotar, deseando que me follara. 


- Dóblate sobre la mesa - me ordenó - y enséñame ese culito tan hermoso que tienes. 

Lo hice y entonces me dijo: 

- Voy a pegarte en el culo, debes contar y agradecerme por cada zurra- 

- Si Señor 

Y esperé a que empezaran a caer los golpes. Y enseguida lo hizo, me pegó con la mano abierta, y bastante fuerte, realmente dolía. Pero como buena sumisa aguanté estoicamente, contando y agradeciendo cada golpe. Al final fueron 20, pero terminé más excitada y mojada si cabe de lo que ya estaba, y J.B. lo sabe, sabe cuanto me excitan los golpes. 


Sentí sus manos acariciando entonces mi clítoris y luego me dijo: 

- Ahora voy a follarte, como a una buena puta, pero recuerda, no puedes correrte, debes avisarme cuando estés a punto, ¿de acuerdo?

- Si, Señor. 

Sentí como me penetraba, pero lo hizo lentamente, muy lentamente, y lentamente sacó su polla y lo hizo así  durante unas tres o cuatro veces, luego, lo hizo más rápido unas cuantas veces más, hasta que le dije que estaba a punto de correrme, entonces se detuvo. Y entonces, me hizo arrodillar y metió su polla en mi boca para que se la chupara hasta que se corrió. 

Tras eso, descansamos, me tuvo en sus brazos un rato, acariciándome, besándome románticamente. Hablamos de su asistente entonces, me dijo que se le había insinuado hacia ya tiempo, cuando supo que él era Amo, y buscaba una sumisa, pero él le dijo que no mezcla trabajo y placer. También me dijo que íbamos a firmar un contrato Amo-Sumisa. 


sábado, 24 de octubre de 2020

JUEGO PREVIO DE EXCITACIÓN


Por fin tendremos una sesión, después de más de una semana en la que no hemos podido vernos, hoy será el día. Y estoy nerviosa, ansiosa, curiosa. Desde que utilizamos la aplicación, y tenemos comunicación por mensajes, J.B. y yo, parece que estamos más conectados, mas entregados y él me mantiene excitada todo el día. Anoche me envió las instrucciones previas para la sesión de hoy, además de recibirle desnuda y tener cierto material ya colocado, decidió que durante la mañana (nos veremos por la tarde) debo acariciarme cada vez que voy al baño y reportárselo a él, además de enviarle el mensajito que diga "soy la puta de J.B., soy tu puta sr. y alguna foto probando que he hecho lo que me indica, pues quiere mantenerme excitada hasta el momento en que nos veamos. Y la verdad es que lo está consiguiendo. No dejo de pensar en como será la sesión, y eso me excita. 

Me gusta esta nueva versión de nuestra relación Amo-sumisa, los juegos a los que me somete a pesar de la distancia. Creo que hemos encontrado el equilibrio perfecto, era algo que estuvimos hablando en nuestra última sesión, que yo necesitaba más interacción entre nosotros, pues limitarnos a una sesión cada semana o incluso a veces más tiempo, no era suficiente para mí, y sobretodo porque entre sesión y sesión casi no teníamos comunicación o la que teníamos era demasiado formal, cuando veníamos de un confinamiento en que los juegos y la comunicación habían sido casi diaria por teléfono y virtual. J.B. coincidió conmigo en que tenía razón que él también necesitaba más. Y la verdad me alegro de que lo habláramos y coincidiéramos,  porque creo que ahora hemos encontrado el equilibrio entre ambas cosas para que todo fluya mejor. Además el juego previo de excitación entre sesiones creo que es ideal, para llegar a la sesión con más ganas por ambas partes. 

En fin, estoy deseando que llegue la sesión, ya os contaré como ha ido, como hemos llegado y que ha pasado. 

jueves, 22 de octubre de 2020

OBEDIENCIA

Puesto que entre semana nos es difícil quedar a J.B y a mí. A él se le ha ocurrido que podríamos usar una app que se llama Obedience y que sirve para controlar a tu sumiso. A través de la app él me impone ciertos "trabajos"que tengo que hacer, como son darle los buenos días y buenas noches (a través de la App, ya Que tiene chat), masturbarme cuando el me lo diga durante un minuto sin correrme, pues quiere que aprenda a controlar el orgasmo, y sobre todo llamarle siempre SR., eso para empezar, luego poco a poco irá poniéndome más deberes. Además de eso, yo le tengo que reportar cuando lo haga y se ponen castigos y recompensas también a través de la App a modo de puntos que se suman o se restan. Y el día que nos veamos, él me impondrá los castigos o las recompensas. 


Empezamos a usarla hace un par de días. Y realmente es excitante seguir sus instrucciones y reportarle los avances  y novedades. Ayer por ejemplo, me pidió que me masturbara durante un minuto con la bala. Obviamente, no debía correrme, ya que eso formaba parte del ejercicio de control del orgasmo que hemos empezado a practicar, pero puesto que me había pedido que la pusiera a máxima potencia, poco antes de llegar al minuto, zás, me corrí irremediablemente. Así que primer castigo al canto. Bueno, en realidad es el segundo, pero ese ya lo cumplí antes del ejercicio, y era porque me había olvidado de llamarle sr un par de veces. Aunque parezca algo sencillo a veces no lo es. En fin, como decía tengo un castigo pendiente por correrme. Y como digo, ayer realicé el primero por no llamarle sr. se trataba de llevar las pinzas en los pezones por 2 minutos. Condenadas pinzas, lo que duelen, y él lo sabe, por eso me puso ese castigo. No me gustan nada las pinzas y como digo, JB, lo sabe. En fin, el castigo por correrme me lo aplicará mañana que según él, podremos vernos. Estoy ansiosa porque llegue ese momento. Serán diez azotes en el coño, algo que también duele, y no me gusta demasiado, pero a él le encanta, dice que le gusta ver como se hinchan mis labios vaginales. En fin, él es quien manda y yo quien obedece, no me queda otra, pero me gusta. Disfruto con esto. 

sábado, 25 de julio de 2020

ATADA

Estoy atada de pies y manos, en forma de equis, mis brazos elevados sobre mi cabeza, y mis pies a unas argollas que hay en el suelo. Estoy en medio de la habitación. J.B. hoy me ha llevado a su mazmorra en el sótano de su casa. Estoy completamente desnuda. Tras atarme, J.B. se acerca a mí y me coloca un gag en la boca.
- ¿Lista, gatita? - me pregunta.
Le respondo moviendo mi cabeza afirmativamente. J.B. se coloca tras de mí a un lado, Lleva un cepillo de pelo en la mano y no tarda en empezar a azotarme en el culo con él. Duele, pica, cada vez escuece más, y cada vez me azota con más fuerza. Todo mi cuerpo se convulsiona con cada golpe y grito aunque el gag amortigua el sonido de mi voz. A pesar del dolor me siento excitada, cada vez más, me duele el coño por la necesidad y las ganas de tenerle dentro, pero sé, porque ya empiezo a conocerlo, que tardará, que se hará desear. Se detiene, acaricia mi culo, luego mi sexo comprobando la humedad. Gimo al sentir sus dedos paseándose por mis labios vaginales. Me rodea y mirándome a los ojos me pregunta:
- ¿Te gusta que te caliente, eh, putita?
Le respondo que sí, moviendo la cabeza afirmativamente. Se acerca a mí, de modo que su cara y la mía quedan frente a frente, separadas solo por unos milímetros, y entonces siento que coge mis pezones y tira de ellos. Lo hace fuerte, tan fuerte que tengo que gritar, aunque casi no se me oiga. Los suelta y acaricia mis pechos, luego acerca su boca y los lame, primero uno, suavemente, despacio, haciendo que el dolor remita; luego el otro y cuando empiezo a relajarme, lo muerde, de nuevo me quejo, pues muerde fuerte. Aún así, me excita. Cada vez estoy más excitada. Me arde el sexo, del deseo. Cada caricia suya entre mis piernas me lleva hasta un estado de excitación que me nubla la razón, sólo quiero sexo, sólo quiero su sexo, sólo quiero liberarme.
- ¿Quieres que te folle? - me pregunta J.B. soltando mi pezón herido.
Trago saliva y muevo mi cabeza afirmativamente. Se pone tras de mí. En todo este tiempo, él ha estado semivestido, con un pantalón de cuero que le sienta muy bien. Me encanta cuando se lo pone y cada vez lo hace con más frecuencia porque sabe cuanto me gusta. Oigo que se baja la cremallera del pantalón, mi corazon se acelera, mi deseo aumenta, y siento como me penetra. Como entra en mí, me sujeta por las caderas y empieza a moverse fuerte, deprisa. Creo que ambos teniamos ganas de que llegara este momento, de sentirnos, de bailar juntos el baile del deseo y el placer. Me folla sin parar, hasta que me corro y sólo unos segundos después se corre también él. Luego, me desata, me baja, y me acurruca entre sus brazos. Ha sido una sesión maravillosa y me siento feliz.


jueves, 23 de julio de 2020

CHUPA

J,B. me había enviado un paquete en el que había un corsé, unas medías y unos zapatos de tacón junto a una nota que decía: "A las nueve en la galería, con esto puesto, espérame en el despacho, arrodillada frente a la puerta".
A las siete de la tarde empecé a prepararme, me duché, me puse la ropa que J.B. me había enviado y una vez lista, salí hacía la galería. Al llegar aunque dentro de la galería había luz, la puerta estaba cerrada, pero enseguida oí el sonido de que me había llegado un mensaje al móvil: "En la maceta de tu derecha están las llaves" Busqué y no tardé en encontrarlas. Abrí la puerta y entré. Luego volví a cerrar la puerta con las llaves. Me encaminé hacía el despacho, sabiendo y siendo consciente que J.B. seguramente estaba escondido en algún rincón observándome. Me quité el vestido que me había puesto sobre el corsé y lo dejé al final de la baranda de las escaleras. Entré en el despacho e hice lo que J.B. me había indicado en la nota, o sea, me puse de rodillas frente a la puerta.  No sé cuantos minutos pasaron hasta que la puerta se abrió y apareció él. Vestido con traje y corbata. Me gusta que vaya elegantemente vestido y él lo sabe.
- Buenas noches, sumisa Karenc. ¿estás lista para esta noche? - me preguntó.
- Sí, Señor.
- Hoy será algo fácil y corto, no tengo mucho tiempo, pero necesitaba verte - me explicó.
- Bien Señor.
Se quitó la corbata y me ordenó:
- Pon las manos en la espalda.
Obedecí y entonces, poniéndose tras de mí, me las ató con la corbata. Luego se puso de nuevo frente a mí. Se desabrochó la cremallera del pantalón y sacó su sexo, que ya estaba completamente erecto. Sosteniéndolo con su mano me ordenó:
- Chupa.
Y acerqué mi boca, empecé lamiendo el glande luego proseguí descendiendo con la lengua por el tronco, hasta llegar a los huevos. J.B. enredó sus manos en mi pelo, para controlar los movimientos. Lamí un huevo y me lo metí en la boca saboreandolo.
- Despacio, gatita, lo estás haciendo bien, pero despacio - me indicó J.B.
Traté de ir más despacio, como él me pedía, lamí de nuevo el tronco y al volver al glande, entonces fué él quien empujó su polla dentro de mi boca. Empecé a chuparla y saborearla, sentir como llenaba mi boca. J.B. movía mi cabeza de modo que su sexo entraba y salia de mi boca. Primero lo hizo despacio y luego acelerando sus movimientos.

martes, 14 de julio de 2020

EL ESCABEL

Doblada sobre el pequeño escabel que J.B. tiene en su salón, siento como el flogger cae sobre mis nalgas, firme, certero, fuerte. Y lo hace varias veces, una, dos, tres, cuatro, voy contando como J.B. me ha ordenado. Los golpes cada vez son más fuertes y siento mi culo ardiendo cada vez más. De vez en cuando J.B. se detiene, acaricia mi culo y trata de calmar el escozor que siento. Luego sigue azotando, de modo que con cada azote me estremezco. Me gusta la sensación de los golpes sobre mi cuerpo, me gusta la excitación que me causan. Y J.B. lo sabe, por eso sigue. Creo que a él le gusta ver como me estremezco, como se convulsiona todo mi cuerpo con cada latigazo. Empiezo a gemir tras cada latigazo. Mi culo esta ya rojo y escocido. Hasta de J.B. deja de azotarme. Me estremezco un par de veces más, y él se arrodilla a mi lado. Acaricia mi sexo, mi culo y acercando su boca a mi oido me susurra:
- ¿Estás lista para mi?
Le respondo con un: - Si, Señor.
Y siento como se coloca tras de mí. Cierro los ojos, quiero sentir como me penetra, como me hace suya, y por eso lo hago. Siento su sexo pegado al mio y entonces, lo mueve, restriega el glande por mis labios vaginales y luego me penetra. Me hace suya, me folla, moviéndose dentro y fuera de mi, rápido, fuerte, hasta que ambos nos corremos. Y entonces me embarga un sentimiento de total felicidad, de liberación, incluso de orgullo. J.B. me besa, luego me desata y descansamos abrazados tumbados sobre el sofá

miércoles, 8 de julio de 2020

VOLVIENDO

Tras tres meses de confinamiento en los que el único contacto que hemos tenido J.B. y yo ha sido por mensajes, skipe y teléfono., por fin íbamos a vernos, a tocarnos, a sentirnos. Y ambos teníamos ganas, la verdad. Porque estar en la distancia no ha sido fácil, pero era lo que tocaba. En fin, vamos a lo que interesa. Ambos habíamos fijado la fecha en el calendario, La noche de San Juan. J.B. me envió un taxi que fuera a buscarme a mi casa. Según sus instrucciones, debía llevar un vestido, lo más sexy posible, sin ropa interior debajo, el pelo recogido y no debía olvidarme el collar. Así que antes de salir de casa, puse el collar en mi bolso y en cuanto el taxi llegó, me lo puse. Estaba nerviosa, el corazón me iba a mil. Llegué en poco más de una cuarto de hora a casa de J.B. en la zona alta de la ciudad. Era una casita, no muy grande pero elegante y moderna. Salió él mismo a recibirme a la puerta.
- Bienvenida preciosa. Vamos.
Me hizo entrar.
La casa era hermosa, elegantemente decorada, con numerosas obras de arte por todas partes, aunque supongo es lógico en un tratante de arte. Me fijé en la escalera que llevaba al piso superior y se lo hice saber:
- Preciosa escalera.
- Sí, es bonita y no sabes el juego que puede llegar a dar una escalera - me dijo travieso.
Lo que hizo que me excitara sólo con pensar en todas las posibilidades.
- Desnúdate - me ordenó, sorprendiéndome.
Empezaba el juego. Obviamente obedecí, desnudándome, dejando caer la ropa a mis pies. Cuando estuve totalmente desnuda me cogió de la mano y me dijo:
- Ven, vamos a comprobarlo - añadió, llevándome hasta las escaleras - Quiero que las subas a cuatro patas, como si fueras una gatita.
Me planté en el suelo de a cuatro, dispuesta a obedecer. Y empecé a subir las escalera siguiéndole. Cuando llegamos a la parte superior él me ordenó:
- Levántate y ven para acá.
Me acerqué a él, colocándonos ambos junto a la baranda. Y entonces, me hizo doblar sobre ella quedando con la parte superior de mi cuerpo hacía afuera de está.
- Sujetate a la baranda con ambas manos - me ordenó.
Se sacó unas esposas del bolsillo y las puso de modo que mis manos quedaran cogidas a la baranda. Mi culo estaba expuesto para él. Y no tardó en acariciarlo, primero suavemente, luego me dió una nalgada, luego otra, y otra, alternando una nalga primero y luego otra y haciéndome estremecer. Me las hizo contar y al llegar a veinte se detuvo. Sentía mi ojo enrojecido, caliente. Y entonces J.B. empezó a acariciar mi sexo, pasando sus dedos por mis labios vaginales, buscando mi clítoris, empezó a acariciarlo suavemente, haciendo que poco a poco me fuera excitando. Yo gemía y me estremecía. Metió uno de sus dedos, luego otro. Los movió dentro y fuera, dentro y fuera, hasta llevarme casi al borde del orgasmo. Y entonces los sacó. Vi que se quitaba la ropa y no tardé en sentir su polla tratando de penetrarme. Creo que ambos teniamos hambre de sexo, ambos deseabamos aquello y sentirle por fin dentro de mí, fue maravilloso, después de tres meses, fue lo mejor. Sentí cuanto lo había echado de menos y disfruté, me sumergí en las sensación de sentirle dentro de mí, de tenerle, de que me hiciera suya, del placer mutuo y fue maravilloso. Cuando terminamos, me desató, me abrazó y nos quedamos un rato abrazados, disfrutando de aquel momento.

sábado, 21 de marzo de 2020

EL CEPILLO DE DIENTES

Acababa de salir del trabajo, cuando recibí su llamada. "Ven a la galería y sube a mi despacho y como siempre me esperas allí, como siempre desnuda" Así que nuevamente me dirigí hacía su galería, subí al despacho y le esperé allí, desnuda. No tardó en entrar, y me ordenó:
- Túmbate sobre la mesa boca arriba.
No me había dado cuenta hasta ese momento, pero había puesto una sábana sobre la mesa para que pudiera estar más cómoda.
- Abre las piernas - me ordenó.
Luego ató mis manos y me las hizo poner por encima de mi cabeza y una vez lista, empezó a acariciar mi sexo, suavemente, con sus manos. Acariciando mi clítoris, hasta que logró que empezara a humedecerme. Abrió entonces, un cajón de la mesa y sacó un vibrador, lo pasó por mi sexo suavemente y finalmente lo introdujo en mi, haciéndome estremecer. Y entonces, del mismo cajón sacó un cepillo de dientes eléctrico que puso en marcha y empezó a pasar, primero por mis tetas, excitandome, y después descendiendo por mi sexo, mientras jugaba con el vibrador, metiendolo y sacándolo de mí. Finalmente sacó el vibrador y lo dejó a un lado. Con sus dedos, apresó mi clítoris entre ellos, sacándolo hacía afuera y empezó a acariciarlo con el cepillo de dientes, volviéndome loca de placer. No podía evitar convulsionarme y gemir, excitada, mientras mi Amo me observaba mientras me acariciaba con el cepillo de dientes y decía que lo estaba haciendo muy bien, que le gustaba verme tan excitada, tan puta. Y apunto de correrme J.B. detuvo el cepillo y lo sacó de mi sexo. Se puso frente a mí, se bajó la cremallera del pantalón, sacó su sexo, se puso un condón y sin demasiado preámbulo me penetró y me folló, logrando que me corriera en nada. Luego fué el quien se corrió. Fue una experiencia maravillosa y muy excitante y así se lo hice saber después, durante el Aftercare.

lunes, 9 de marzo de 2020

UNA NUEVA LLAMADA

Después de nuestra primera sesión, estuve unos tres o cuatro días sin saber de él. Me preguntaba cuando me llamaría y recordaba constantemente aquella, nuestra primera sesión, que para mí había sido muy placentera. Y cuando pensaba que quizás ya no se acordaba de mí o algo así, recibí una nueva llamada. Yo estaba en una tienda de ropa, con una amiga, comprándome un vestido para la boda de una amiga. Cuando ví que era su número, el corazón me dió un vuelco. Le dije a mi amiga que me disculpara y cogí la llamada.
- Hola Preciosa. ¿Cómo está mi putita?
- Bien, Señor.
- Me alegro. Bien, aquí van mis instrucciones. Vienes a la galería, cuando llegues das una vuelta por la galería de modo que yo vea que has llegado. Luego subes al despacho y como el otro día, te desnudas y me esperas allí. ¿Entendido?
- Sí, Señor.
Le doy una excusa a mi amiga, para deshacerme de ella y después, me voy hacía la galería de J.B.
Cuando llego hago lo que me ha ordenado. Doy una vuelta por la galería, asegurándome de que él me vea y sepa que estoy ahí. Luego me dirijo hacía la escalera y subo a su despacho, mientras oigo como le dice a su compañera que ya es hora de cerrar, que ya se puede ir, que él se encargará de algunas cosas en su despacho. Entro en el despacho y cierro con el cerrojo, luego me desnudo. A los pocos minutos, alguien llama a la puerta, es J.B., le abro y entra.
- Muy bien ¿cómo estás?
- Bien, Señor.
- ¿Cómo han ido estos dias?
- Bien.
- ¿Estas preparada para nuestra siguiente sesión?
- Si, Señor - le respondo.
- Bien, arrodíllate aquí - me indica debajo de unas cuerdas que penden del techo. Lo hago y cogiendo mis muñecas, me ata los brazos a las cuerdas que penden del techo y tira de la cuerda, para que mis brazos queden estirados por encima de mi cabeza. Luego me ata una pierna a una cuerda que está anclada en un clavo del suelo y otra en la otra pierna, de modo que mis piernas quedan abiertas y no puedo cerrarlas. Él se quita la camisa que lleva y se queda solo con el pantalón, se arrodilla a mi lado y empieza a acariciar mis tetas, luego mi sexo, empezando a excitarme. Cuando ya me tiene suficientemente excitada, coge el flogger y empieza a azotarme con él. Azota mis tetas, haciéndome estremecer por el dolor. Tras unos pocos azotes, de nuevo acaricia mis tetas, pellizca mis pezones, haciendo que me retuerza del dolor. Luego acaricia mi sexo otra vez. Me pregunta si estoy lista y luego me dice que hoy haremos algo nuevo, que espera que me guste.
Veo que coge una delgada cuerda que tiene sobre la mesa del despacho y se acerca a mí, me la ata alrededor de mi teta, haciendo que esta quede como si fuera una morcilla, me duele, hizo lo mismo con la otra teta, atándola con otra cuerda. Al terminar, mis tetas estaban rojas y dolían por lo fuerte que me las había atado. Las acarició, pellizco mis pezones y cada gesto hacía que me dolieran. Cogió entonces una paleta y empezó a pegarme con ella en las tetas, el dolor era... buf, punzante, demoledor, no sabía si podría aguantar mucho aquella tortura, pero él parecía disfrutar. Dolia tanto cada golpe que tuve que suplicarle que parara, porque no podía soportarlo, me dijo que se lo pidiera por favor y lo hice. Se detuvo y dejó la paleta sobre la mesa, y volvió para acariciarme el sexo nuevamente. Y entonces sí, sacó el Magic Wand y empezó a acariciarme con él. Y de nuevo, me llevó al orgasmo con él. Cuando terminé de convulsionarme, se puso tras de mí, se bajó el pantalón, se puso un condón y me penetró desde atrás, de nuevo me follo de un modo salvaje, casi animal, y se corrió.

miércoles, 26 de febrero de 2020

LA SESIÓN

Se acercó a un pequeño armario que tenía tras la mesa y sacó una bolsa de deporte que puso sobre la silla diciendo:
- Veamos que hay por aquí.
Sacó un flogger y dijo:
- Empezaremos con esto. 
Y efectivamente, empezó a azotarme en el culo con el flogger, provocando mis gritos, quemazón en mis nalgas y conseguir que estas se pusieran rojas. Se detuvo un poco, se acercó a mí, y preguntándome:
- ¿Cómo va?
Empezó a acariciar mi sexo suavemente.
Le respondí, que bien, mientras me hacía estremecer acariciando mis labios vaginales y mi clitoris.
Dejó de hacerlo y de nuevo cogió el flogger, volviendo a azotar mi culo con él. Otra vez, los gritos, el dolor, el estremecimiento y otra vez, sus dedos en mi vagina, acariciándome mientras me preguntaba:
- ¿Te gusta esto, zorrita?
- Sí, Señor - le respondí gimoteando de placer.
De nuevo, más azotes y mi cuerpo estremeciéndose por el dolor y a la vez, el placer, un placer desconocido para mi, un deseo que nacia en mí y me hacía desear más. Se detuvo, dejó el flogger a un lado y se acercó a mí, me pegó varias veces en las nalgas con la mano abierta y cuando le pareció que ya era suficiente, se alejó de nuevo, rebuscando en la bolsa. Sacó un consolador, y un bote de crema que untó en el consolador y no tardé en sentir como rozaba la punta del consolador en mi húmeda vagina. Sin duda iba a penetrarme con él. Lo metió despacio, poco a poco, y cuando ya lo tuve dentro, empezó a moverlo dentro y fuera, dentro y fuera, preguntándome:
- ¿Te gusta ser follada por un consolador, putita?
Gemí, suspiré y le respondí que sí. Me encantaba, me volvía loca. Lo movía a un ritmo constante, ni muy rápido ni muy lento, el ritmo exacto para que no me corriera y pudiera aguantar, mientras me decía:
- Esta es lo que quería, ¿verdad putita? ¿que te follara con lo que fuera? Eres realmente una puta, dímelo, dime que eres mi puta.
- Soy tu puta, Señor - le dije, mientras movia el consolador, ahora más rápido, haciéndome estremecer.
Sacó entonces el consolador y volvió a la bolsa a buscar algo. Sacó un Magic Wand. Me sorprendió verlo, pues nunca había visto ninguno tan de cerca. Lo puso en marcha y lo acercó a mi clítoris, empezando a masajear ese zona con el Magic Wand, en pocos segundos, yo ya estaba gimiendo de placer. No me había dado cuenta, quizás porque me estaba dejando llevar por el placer, pero en la otra mano, tenía el consolador, que metió de nuevo en mi vagina. Dios que maravilla, sentir el Magic Wand en mi clítoris, mientras el consolador entraba en mí. Era maravilloso y no tarde en empezar a sentirme realmente excitada, en un camino imparable que sabía me iba a llevar al orgasmo. J.B. me dijo entonces, mientras yo gemía y me retorcía excitada:
- Eres realmente una zorrita, mi puta zorrita.
No pude decir nada, solo gemir y dejarme llevar por el placer que me producían aquellos dos aparatos. Y efectivamente, no tardé en correrme entre espasmos y gritos de placer. Y justo tras mi orgasmo, J.B. se desabrochó el pantalón, sacó su polla, se puso un condón y me penetró, follándome, empujando con fuerza, mientras decía que era su puta, hasta que se corrió.
Entonces me desató y nos sentamos en el sillón, yo encima de él, acariciándome, y diciéndome que lo había hecho bien. Que había sido una maravillosa primera sesión. También me preguntó como me sentía yo y hablamos sobre eso, sobre los sentimientos antes, durante y después de la sesión. Realmente fue una maravillosa primera sesión.

viernes, 21 de febrero de 2020

LAS INSTRUCCIONES

Sigo dando vueltas por la galería, observando cuadros, cuando veo un camarero que lleva una bandeja con copas de cava, me acerco y cojo una. Aunque no lo parezca, J.B., da vueltas por la sala sin perderme de vista, observándome, controlando lo que hago y donde voy en cada momento. Pasada casi una hora me llama otra vez y me dice:
- Esto está a punto de terminar, así que dirígete al piso superior, donde está mi despacho, por la escalera que hay junto a la puerta de entrada. Allí, cierra la puerta con el pestillo, desnúdate y espérame desnuda, cuando llegué tocaré la puerta tres veces seguidas, ábreme.
- Sí, Señor - le respondí.
Hago lo que me ha pedido y subo hasta su despacho, donde tras cerrar con el pestillo, me desnudo y le espero desnuda. Estoy excitada, cada vez más, siento la humedad entre mis piernas. Así que no puedo sentarme, pues mojaría la silla o el sillón que tiene en una esquina del despacho. Puesto que debo estar de pie, decido dar una vuelta por el despacho, observar las fotos que tiene en los estantes, los libros, los pocos papeles que hay sobre la mesa y cuando estoy sumergida en todas esas cosas, oigo que llaman a la puerta tres veces seguidas, sin duda es él. Abro la puerta y él entra. Cierra la puerta tras de si, con el cerrojo y me ordena:
- Date la vuelta y pon tus manos a la espalda.
Obedezco, mientras él se quita la corbata que llevaba puesta durante el evento, y me ata las manos en las espalda con esta.
- Ven - me dice, llevándome hasta la mesa. - Inclínate - me ordena, empujándome del cuello.
Lo hago y entonces, siento que ata mis piernas a las patas de la mesa, de modo que queden abiertas.
- Muy bien, Sumisa Karenc, ¿dispuesta para nuestra primera sesión?
- Sí, Señor - respondí sintiéndome totalmente excitada.
- Bien, pues antes de seguir debo darte algunas instrucciones más, que seguirás cada vez que nos encontramos. Hoy no las voy a tener en consideración, pero la próxima vez sí. ¿De acuerdo?
- Sí, Señor.
- Siempre te pondrás el collar antes de empezar la sesión, te llamaré al móvil para que vengas hasta aqui siempre que vayamos a tener una sesión, cuando te llamé vendrás enseguida, nada de excusas, ni de estoy haciendo esto o aquello y ahora no puedo. Siempre estarás dispuesta para mí, ¿De acuerdo? Esta será una relación sólo de Amo y Sumisa, no creo en el amor dentro del BDSM, así que no te hagas ilusiones, porque no seremos pareja más allá de nuestra relación Amo- Sumisa. Ahora, vamos a ver como te comportas, putita - terminó, acariciando mi culo.
Gemí, al sentir su mano, metió sus dedos entre los pliegues de mi vagina y pudo comprobar que estaba muy húmeda.
- Uhmm, realmente estás mojada como una puta, ¿quieres que te folle? - me preguntó.
- Sí, Señor - le conteste jadeando, mientras sentía como metía uno de sus dedos dentro de mí.
- Pues ya veremos si lo hago, depende de como te portes, como también puede ser que te folle con otra cosa - añadió introduciendo otro dedo y moviendolos ambos dentro y fuera de mí.
Gemí, excitada. Pero entonces, pillándome totalmente por sorpresa, sacó los dedos y me dió un par de cachetadas en el culo.
Se acercó a un pequeño armario que tenía tras la mesa y sacó una bolsa de deporte que puso sobre la silla diciendo:
- Veamos que hay por aquí.
Sacó un flogger y dijo:
- Empezaremos con esto.




lunes, 17 de febrero de 2020

ENSÉÑAME TU SEXO

J.B. me invitó a una fiesta, después de decirme que nuestra relación Amo- Sumisa ya había empezado y que ese día, ibamos a tener nuestra primera sesión, pero jamás imaginé que todo empezaría allí en aquella fiesta. Antes de que viniera a buscarme a casa, me dijo que me pusiera guapa, con un vestido largo, pero sin ropa interior debajo. Lo hago, aunque me siento extraño. Es la primera vez que voy vestida elegantemente y no llevo ropa interior debajo, lo que me hace sentir un poco incómoda, pero a la vez también me excita.
Pasa a buscarme por mi casa a lo hora acordada y nos vamos hacía la fiesta. Cuando llegamos al lugar donde se realiza la fiesta, antes de salir del coche, me sube la falda, mete mi mano y comprueba si le he hecho caso con lo de la ropa interior.
- Muy bien, vamos, zorra - me dice. Lo que hace que me excite más.
Bajamos del coche y entramos en el local, enseguida me doy cuenta que estamos en una presentación de cuadros de algún pintor que probablemente J.B. conoce. Al ver mi desconcierto, me dice:
- Estamos en mi galería de arte, en la exposición de uno de mis mejores pintores. Luego te lo presentaré. Y sí, nuestra sesión de hoy empezará aquí y quien sabe si se desarrollará y terminará aquí, ya veremos - dijo con cierto tono travieso.
Me siento excitada y la vez un tanto preocupada. Pues como no sé que me va a pedir, me preocupa que sea allí delante de tanta gente.
Tras eso, me presenta al autor de la exposición y después me deja con él, mientras él va a ver y saludar a otras personas, posibles compradores de aquellos cuadros. Yo tras hablar un poco con el autor de los cuadros, decido dar una vuelta por la galería observando los cuadros. Y estoy en un rincón de una de las salas, la más alejada de la puerta de entrada y también la más pequeña, hay sólo un par de cuadros en ella, y casi nadie, excepto yo y otra persona, un hombre mayor. Suena mi móvil, lo saco del pequeño bolso que llevo y es J.B. descuelgo y lo saludo:
- Hola.
- Hola preciosa sumisa. Ahora vas a hacer todo lo que te pida. ¿De acuerdo? sino lo haces tal y como te pido, serás castigada. ¿De acuerdo?
- Sí, Señor.
- Bien, date la vuelta y mira hacía la puerta.
Obedezco y en la puerta de la sala, apoyado en el marco está él, el hombre mayor acaba de abandonar la sala, pero por detrás de él pasa gente. Y entonces me dice:
- Levántate la falda y enséñame tu sexo.
- ¿Aquí, ahora? - le pregunto con cierta duda.
- Sí aquí y  ahora, hazlo o te castigaré.
- Si, Señor. - Le respondo y me subo la falda poco a poco, sólo un poco, por la parte delantera, trato de hacerlo disimuladamente, para que la gente que pasa por detrás de él no se de que cuenta de lo que está pasando.
- Muy bien - dice él al ver mi sexo asomar por debajo de la falda.
- Ahora tócate un poco. Pasa tus dedos por tu humedad y luego vienes a mí y me ofreces tus dedos para que los chupe.
Me estoy excitando por minutos, así que lo hago, me acaricio mi sexo, unto mis dedos en mi humedad y tras soltar la falda, con mis dedos húmedos de mi crema, me acerco a él y le ofrezco mis dedos para que los lama. Lo hace, los chupa como si fueran un chupachups, y eso aún me excita más, me imagino su boca, haciendo eso con mi clítoris y siento que me derrito.
- Luego te follaré, pero ahora deja que siga con mi trabajo.
- Si, Señor.
- Te daré instrucciones.

miércoles, 12 de febrero de 2020

J.B.

Aquí sigo y aquí estoy de nuevo. Con nuevas ilusiones y nueva etapa y nuevo Dom. Aunque me ha costado aceptar, por todo lo sucedido con mi anterior Dom, que aunque no lo he contado aquí, al final descubrí que era un impostor, pues estaba un poco reacia a aceptar empezar otra relación con un nuevo Dom. Pero gracias a la paciencia que él ha tenido y ha que ha sabido hacer las cosas bien, al final he aceptado empezar una relación con él. Se llama JB. Lo conocí por el foro, ya lo conocía antes de empezar mi relación con mi anterior dom, aunque solo via mail o privado.
Hace ya algunos días, nos conocimos personalmente.  Le costó a él convencerme de que nos conociéramos, pero finalmente lo hicimos, salimos unas cuantas veces juntos, hablamos, discutimos, poco a poco se fue ganando mi confianza mostrándose siempre totalmente sincero conmigo. Y hace sólo un par de semanas, me pidió que fuera su sumisa. Me lo pidió de una manera muy bonita y que sé que será algo que no olvidaré nunca. Me llevó a su casa, obviamente tomando las medidas de seguridad que yo creyera conveniente. (O sea que llame a mi mejor amiga al llegar, luego le envie algunos mensajes mientras estaba allí y volvi a llamarla cuando me marché).
Como digo, sacó una cajita de un cajón del mueble del comedor, y mostrándomelo lo abrió mientras me decía:
- ¿Quieres ser mi sumisa?
En la cajita había un collar con un nombre escrito Sumisa Karenc, el corazón me dió un vuelco y por supuesto le dije:
- Sí, quiero.
Me abrazó feliz, y me puso el collar con toda la ceremonia que pudo. Luego me dió algunas instrucciones, como son:
- Me llamarás Señor cada vez que te dirijas a mí en una sesión.
- Limitaremos la relación Amo- Sumisa sólo a las sesiones que realizaremos tres veces por semana a determinar dias y horas.
- Me obedecerás en todo lo que te pida para que seas mi Sumisa.
- Sólo puedes tener un Amo, que soy yo.
- Tu cuerpo, es desde hoy, de mi propiedad.
- No puedes tocarte, acariciar tus pechos, culo y sexo, ni darte placer, sin mi permiso. Seré yo quien lo haga desde ahora.
Acepté todas sus condiciones y así nos convertimos en Amo y Sumisa.