Pues eso, este un punto y final a este blog. Ya no volveré a publicar nada más aquí. Quizás los guarde solo para mí. Amo J.B. ha tuvo que irse a otra ciudad, por lo que decidimos romper nuestra relación Amo-sumisa. Fue triste para mí tener que dejarlo, duro. Le había cogido mucho cariño y tenía muchas esperanzas depositadas en nuestra relación que veia como día a día se hacía más fuerte, más intensa. He mantenido el blog un tiempo, pero hoy he decidido cerrarlo, no sé si algún día volveré a abrirlo. Quien sabe.
lunes, 13 de junio de 2022
domingo, 28 de marzo de 2021
LA BALA VIBRADORA.
Ayer por la mañana tuvimos una minisesión. J,B, vino a casa. Tras entrar nos fuimos a la habitación, me dijo que quería que hiciera las faenas de la casa mientras llevaba las tetas al aire y con unas pinzas colocadas en los pezones. Así que me subí la camiseta, y me bajé el sujetador dejando las tetas al aire. Amo me puso unas pinzas en los pezones, las metálicas que tienen una cadena que va de una a otra y así, y mientras él me observaba hice la cama. Dolían, sobre todo cuando me movía o me agachaba ligeramente. Primero no dolían mucho, era algo soportable. Fue después a medida que iban pasando los minutos que cada vez dolían más. Cuando terminé de hacer la cama, me ordenó que me tapara la cabeza con el jersey y me pusiera en cuatro sobre la cama. Empezó a acariciarme el sexo, primero comprobando la humedad, después metiendo un par de dedos mientras decía:
- No te voy a follar con mi polla, pero quiero sentir en mis dedos cuanto la deseas.
Entonces sentí como mi sexo se contraía alrededor de sus dedos.
- Uhm, si, muy bien, así me gusta. Que mi puta desee que la folle ¿por qué lo deseas, verdad?
- Sí Amo - le respondí. Y realmente lo deseaba, aunque sabía que no podría tenerle, pues sabía que aún estaba castigada.
J.B. siguió acariciando mi sexo, mis labios vaginales, haciéndome estremecer, mientras las pinzas se balanceaban en mis pezones. A punto de correrme, me hizo bajar de la cama, me quitó las pinzas, masajeó mis tetas y entonces cogió la bala vibradora y me la puso entre las piernas, sobre mi clítoris, Tenía que fregar los platos y me dijo que debía avisarle cuando estuviera a punto de llegar al orgasmo que entonces lo pararía. Cuando llevaba un minuto fregando los platos, puso en marcha la bala, primero a media potencia, luego subiendo la potencia al máximo. Cuando me tuvo a poco de llegar al orgasmo le dije que lo parara, me dejó descansar unos minutos. Volvió a encenderlo y de nuevo, me llevó al borde del orgasmo, así una par de veces más y en la última, cuando al borde del orgasmo lo paró, no pude evitar tener un "ruined orgasm" o sea un orgasmo arruinado. Enseguida Amo lo notó y me preguntó:
- ¿Te has corrido verdad?
- Sí Señor, no he podido evitarlo - le dije.
- Lo sé - y entonces me abrazó haciéndome sentir suya.
Me besó, me acunó en sus brazos.
Me gustan esos momentos después de una sesión en que me hace sentir querida, protegida y cuidada.
martes, 9 de marzo de 2021
EL CASTIGO
Hoy tocaba sesión, aunque en realidad ha sido un castigo. Llevábamos cuatro días sin vernos y tanto ayer como hoy, sin casi mensajes sobre todo, porque se me ha olvidado saludar a J.B. por mensaje, tanto ayer como esta mañana. Habíamos quedado para comer en el piso. Así que tras el trabajo, he ido directamente hasta allí.
Nada más llamar al timbre, J.B. me ha abierto la puerta, sin tardar demasiado. Me ha hecho entrar, y tras cerrar la puerta me ha saludado; yo ya empezaba a sentirme excitada, pero entonces sin que yo lo esperara, me ha cogido por el cuello y me ha hecho agachar hacía adelante, y cogida del cuello, bueno mejor dicho de mi pelo, tirando de él, me ha llevado hasta la habitación diciéndome:
- Ha sido una chica mala. ¿Dónde están tus mensajes dándome los buenos días, putita?
Enseguida me he dado cuenta de que iba a castigarme.
- Lo siento Señor, he estado muy ocupada y... - he tratado de excusarme.
- Tus excusas no me sirven.
Me ha hecho apoyar sobre la cama y me ha ordenado:
- Quítate el vestido y bájate las medias hasta las rodillas. El sujetador por debajo de las tetas.
Sabe que no me gusta, quedarme con la ropa a medio quitar, es algo que me incomoda y me da vergüenza, pero aun así he obedecido y entonces me ha dicho:
- De rodillas.
Me he arrodillado, y seguidamente me ha hecho subir sobre la cama en cuatro, con el culo hacía afuera. Ha sacado la bolsa de juguetes y ha empezado a buscar, hasta que ha encontrado lo que quería, el tubo de cartón al que él llama el Castigador, ya que cuando me pega con él, realmente hace daño, más que otras cosas que utiliza. Ha empezado a pegarme, y como gritaba con cada golpe, me ha puesto un gag en la boca para que no hiciera tanto ruido. Y entonces ha seguido pegándome, primero en el sexo, luego en una nalga, luego otra, haciéndome estremecer, cada 20 golpes, se detenía dejándome descansar un poco, momento en que todo mi cuerpo se estremecía de placer y J.B. aprovechaba para acariciar mi clítoris, comprobar la humedad o sobar mis tetas.
Cuando sus dedos acariciaban mi clítoris, todo mi cuerpo se encendía y se estremecía, cuando me pegaba, también sentía que mi cuerpo se estremecía, pero porque los golpes dolían.
Me puso las pinzas en los pezones durante algunos minutos, mientras seguía pegándome, y de nuevo, todo mi cuerpo se estremecía y cada vez sentía más ganas de que me penetrara y me hiciera suya, pero él mismo dijo que no iba a hacerlo, no me lo merecía. Cuando terminó de pegarme, se sentó sobre la cama, sacó su miembro viril, erecto y altivo y me ordenó:
- Chúpamela hasta que me corra. Quiero llenarte la boca con mi leche.
De nuevo, obedecí. Empecé a lamer y chupar su polla, haciéndolo lo mejor posible. Eso sí, sentía que mi sexo ardía y le deseaba como nunca. J.B. sujetó mi cabeza, la apretó contra su sexo, y empezó a moverla para que su polla entrara y saliera de mi boca, sujetándome para que no la quitara cuando fuera a correrse. Me indicó como hacerlo, que relajara la garganta, para que no tuviera náuseas, y finalmente, apretando, con su polla en mi garganta, se corrió, por lo que tuve que tragar todo su semen. Después, al terminar, nos acostamos sobre la cama y me abrazó, me acunó en sus brazos diciéndome lo bien que lo había hecho. Pero yo seguía excitada y frustrada, quería que me follara, pero él mismo me dijo que eso no iba a pasar por hoy.
Tras eso, nos levantamos, nos vestimos y comimos. Y tras la comida me ha llevado hasta mi trabajo de nuevo.
El resto de la tarde lo he pasado pensando en él, excitada, deseando desahogarme, pero evidentemente no lo he hecho. No sé, después de una sesión siempre me siento como en una nube, sobre todo en los primeros momentos, tras la sesión, después esa sensación va pasando. Me imagino que es a causa de la adrenalina que una suelta en la sesión que el efecto dura después. Es una sensación agradable y quizás es eso lo que nos hace volver a desear sentir esa sensación y por tanto, volver junto al Amo a por más.
Descubre como empezó está historia aquí: https://ninfomanavirtual.blogspot.com/2020/02/jb.html?zx=f30f58fcc95caa37
viernes, 5 de marzo de 2021
SOY TU PUTA, J.B.
Esta entrada la escribí hace unos meses, tengo alguna más escrita entonces que subiré en los próximos días y a partir de ahí seguiré con como lo estamos viviendo ahora. Gracias por leerme.
Quedarte sola, sin aftercare después de una minisesión es una sensación extraña. Te sientes usada y feliz, pero parece que te falte algo. Ya sé que no podía hacer otra cosa, que vino de improviso. Bueno mejor será que os lo cuente desde el principio, a ver si así me calmo y me siento más tranquila, porque ahora, recién vivido ese momento, me siento abrumada.
J.B. me ha llamado esta tarde para preguntarme si estaría esta tarde en casa. Yo le he preguntado que para qué y él me ha dicho que quizás me daría una sorpresa. Yo le he dicho que solo tenía que ir a comprar y que luego el resto de la tarde estaría en casa. Así pues, cuando he vuelto de la compra le he dicho que estaba en casa y a los 15 ó 20 minutos han llamado al timbre, era él. Ha entrado y le he preguntado que como es que estaba por aquí, tras cerrar la puerta me ha dicho que había venido a traer un cuadro a un cliente y que había pensado que podía hacerme una visita corta y quizás jugar un poco. Me ha acorralado contra la pared, me ha besado y enseguida se ha puesto en modo Amo. Me ha preguntado si estaba excitada, y ha empezado a meter su mano por entre mi ropa, hasta llegar a mi sexo, lo ha acariciado con sus dedos, pero muy húmeda no estaba la verdad, y es que hasta ese momento había estado estudiando. Siguió acariciándome mientras decía que me quería excitada como una puta. Me ha desabrochado la blusa que llevaba, y ha liberado mis tetas, mordiendo uno de mis pezones con fuerza, haciéndome gemir y gritar de dolor. Me ha besado; con una de sus manos, me sujetaba por el cuello y con la otra acariciaba mi sexo. Mordió mi cuello, luego otra vez mi teta. Cada vez estaba más caliente, me ha puesto cara a la pared, entonces, me ha bajado el pantalón y las braguitas y me ha pegado en el culo unas cuantas veces mientras me decía que le gustaban las putas mojadas. Me ha dicho que yo era su puta, y me ha hecho repetirle la famosa frase "soy la puta de J.B., soy tu puta sr.". Ha seguido pegándome, y he oído que se bajaba la cremallera del pantalón, y entonces ha metido su polla entre mis piernas, la ha restregado por mi humedad y me ha dicho:
- ¿Quieres que te folle, puta?
- Sí, Señor - le respondí.
- Pues no creo que te lo merezcas putita. Creo que esto será lo más cerca que estará mi polla de tu coño.
Pero era evidente que él también estaba excitado y caliente, su polla estaba muy dura. Entonces me ha cogido del pelo y tirando de él me ha llevado hasta el salón, se ha sentado en el sofá, y colocándome de rodillas frente a él me ha dicho.
- Vamos chúpamela, puta.
Lo he hecho tan bien como he sabido, hasta que se ha corrido en mi boca. Al terminar, me ha besado. Ambos nos hemos limpiado y me ha dicho que lo sentía, pero no podía quedarse más. Que después me llamaría. Y tras despedirse, se ha ido y yo me he quedado sola, abrumada por lo que acababa de pasar, por las sensaciones que me han quedado. Por una parte satisfacción porque le he dado placer, pero por otro, confusión porque de repente, me ha parecido que todo había sido muy rápido. Realmente me hubiera ido bien su abrazo, aunque también entiendo que ha sido algo improvisado, un minijuego, como él lo ha llamado al principio. Pero a pesar de ser rápido, corto y mini, ha sido intenso. Me ha gustado.
Para saber más sobre J.B. y Sumisa Karenc, lee una de sus primeras aventuras aquí: https://ninfomanavirtual.blogspot.com/2020/02/ensename-tu-sexo.html
domingo, 1 de noviembre de 2020
DOS SEGUIDAS
Sí, al final el sábado también tuvimos sesión, justo el día después de nuestra sesión en la que me dijo que íbamos a firmar un contrato de sumisión.
Contrato de sumisión. Eso ya es un gran paso, y me alegra que lo hayamos tomado. Significa mucho para mí y creo que para J.B. también. Es una manera de formalizar nuestra relación. Así pues, fue un día importante para nosotros, este sábado.
Por la mañana en un mensaje me dijo que teníamos que vernos por la tarde, que ya tenia el contrato y que podíamos tomar un café para hablar y que quizás haríamos algún juego. Primero estuve comiendo con Ana, ella es mi mejor amiga, a ella le cuento todo y desde el principio sabe que estoy con J.B., a ella le pido consejo para todo o casi todo. Además, como hace tiempo que quiere conocerlo, le dije que viniera y se quedara hasta que él viniera a buscarme a las cuatro y así lo podría conocer, la verdad es que se quedó impresionada con él. Dice que es muy elegante y un tio buenorro, jaja. Y eso viniendo de ella que tiene un novio italiano que realmente está buenorro, pues es más que un halago.
En fin, que nos fuimos a casa de J.B. a tomar el café. De nuevo, hablamos de su asistente, me dijo que no tenía nada que temer. Firmamos el contrato de Sumisión y me habló de las sumisas que había tenido. En total, 5 yo soy la sexta. Luego, me dijo que íbamos a jugar un poco. Me hizo poner en pie, me bajó los pantalones (me había pedido antes que no me pusiera ropa interior, cosa que parece se está convirtiendo ya en una costumbre) y empezó a acariciarme, metió sus dedos dentro de mí y me puso a cien, cuando ya estuve excitada y mojada, me dobló sobre la mesa y me penetró, de nuevo, me folló sin permitir que me corriera, hasta que cuando estaba a punto de correrse, sacó su verga de mí, me hizo arrodillar frente a él, y metió su polla en mi boca, y me la folló hasta que se corrió.
La verdad es que fue realmente excitante, y estoy deseando que tengamos una nueva sesión. Me gusta mucho estar con él, disfrutar de él y no sé si será porque nuestras conversaciones en el chat nos han unido más pero si que está haciendo que nos veamos más, que tengamos sesiones con más frecuencia y eso es bueno para nuestra relación, ¿no? porque además eso hace que nuestra relación Amo- sumisa, se fortalezca.
Me gusta J.B., me siento bien con él, y siento que de verdad le importo, que no quiere sólo una sumisa para un rato o para un tiempo, sino que quizás piensa en algo más a largo plazo. No sé, quizás me equivoco, pero espero que no. Bueno, lo veremos cuando lea esto, porque a fin de cuentas, esta es otra de las tareas que me ha encomendado, que escriba en mi blog, desde que supo que tenía un blog y que había escrito sobre él, me pidió que lo siguiera haciendo y que lo hiciera como si fuera mi diario y que él iba a leerlo. Ya os contaré.
lunes, 9 de marzo de 2020
UNA NUEVA LLAMADA
- Hola Preciosa. ¿Cómo está mi putita?
- Bien, Señor.
- Me alegro. Bien, aquí van mis instrucciones. Vienes a la galería, cuando llegues das una vuelta por la galería de modo que yo vea que has llegado. Luego subes al despacho y como el otro día, te desnudas y me esperas allí. ¿Entendido?
- Sí, Señor.
Le doy una excusa a mi amiga, para deshacerme de ella y después, me voy hacía la galería de J.B.
Cuando llego hago lo que me ha ordenado. Doy una vuelta por la galería, asegurándome de que él me vea y sepa que estoy ahí. Luego me dirijo hacía la escalera y subo a su despacho, mientras oigo como le dice a su compañera que ya es hora de cerrar, que ya se puede ir, que él se encargará de algunas cosas en su despacho. Entro en el despacho y cierro con el cerrojo, luego me desnudo. A los pocos minutos, alguien llama a la puerta, es J.B., le abro y entra.
- Muy bien ¿cómo estás?
- Bien, Señor.
- ¿Cómo han ido estos dias?
- Bien.
- ¿Estas preparada para nuestra siguiente sesión?
- Si, Señor - le respondo.
- Bien, arrodíllate aquí - me indica debajo de unas cuerdas que penden del techo. Lo hago y cogiendo mis muñecas, me ata los brazos a las cuerdas que penden del techo y tira de la cuerda, para que mis brazos queden estirados por encima de mi cabeza. Luego me ata una pierna a una cuerda que está anclada en un clavo del suelo y otra en la otra pierna, de modo que mis piernas quedan abiertas y no puedo cerrarlas. Él se quita la camisa que lleva y se queda solo con el pantalón, se arrodilla a mi lado y empieza a acariciar mis tetas, luego mi sexo, empezando a excitarme. Cuando ya me tiene suficientemente excitada, coge el flogger y empieza a azotarme con él. Azota mis tetas, haciéndome estremecer por el dolor. Tras unos pocos azotes, de nuevo acaricia mis tetas, pellizca mis pezones, haciendo que me retuerza del dolor. Luego acaricia mi sexo otra vez. Me pregunta si estoy lista y luego me dice que hoy haremos algo nuevo, que espera que me guste.
Veo que coge una delgada cuerda que tiene sobre la mesa del despacho y se acerca a mí, me la ata alrededor de mi teta, haciendo que esta quede como si fuera una morcilla, me duele, hizo lo mismo con la otra teta, atándola con otra cuerda. Al terminar, mis tetas estaban rojas y dolían por lo fuerte que me las había atado. Las acarició, pellizco mis pezones y cada gesto hacía que me dolieran. Cogió entonces una paleta y empezó a pegarme con ella en las tetas, el dolor era... buf, punzante, demoledor, no sabía si podría aguantar mucho aquella tortura, pero él parecía disfrutar. Dolia tanto cada golpe que tuve que suplicarle que parara, porque no podía soportarlo, me dijo que se lo pidiera por favor y lo hice. Se detuvo y dejó la paleta sobre la mesa, y volvió para acariciarme el sexo nuevamente. Y entonces sí, sacó el Magic Wand y empezó a acariciarme con él. Y de nuevo, me llevó al orgasmo con él. Cuando terminé de convulsionarme, se puso tras de mí, se bajó el pantalón, se puso un condón y me penetró desde atrás, de nuevo me follo de un modo salvaje, casi animal, y se corrió.
lunes, 17 de febrero de 2020
ENSÉÑAME TU SEXO
Pasa a buscarme por mi casa a lo hora acordada y nos vamos hacía la fiesta. Cuando llegamos al lugar donde se realiza la fiesta, antes de salir del coche, me sube la falda, mete mi mano y comprueba si le he hecho caso con lo de la ropa interior.
- Muy bien, vamos, zorra - me dice. Lo que hace que me excite más.
Bajamos del coche y entramos en el local, enseguida me doy cuenta que estamos en una presentación de cuadros de algún pintor que probablemente J.B. conoce. Al ver mi desconcierto, me dice:
- Estamos en mi galería de arte, en la exposición de uno de mis mejores pintores. Luego te lo presentaré. Y sí, nuestra sesión de hoy empezará aquí y quien sabe si se desarrollará y terminará aquí, ya veremos - dijo con cierto tono travieso.
Me siento excitada y la vez un tanto preocupada. Pues como no sé que me va a pedir, me preocupa que sea allí delante de tanta gente.
Tras eso, me presenta al autor de la exposición y después me deja con él, mientras él va a ver y saludar a otras personas, posibles compradores de aquellos cuadros. Yo tras hablar un poco con el autor de los cuadros, decido dar una vuelta por la galería observando los cuadros. Y estoy en un rincón de una de las salas, la más alejada de la puerta de entrada y también la más pequeña, hay sólo un par de cuadros en ella, y casi nadie, excepto yo y otra persona, un hombre mayor. Suena mi móvil, lo saco del pequeño bolso que llevo y es J.B. descuelgo y lo saludo:
- Hola.
- Hola preciosa sumisa. Ahora vas a hacer todo lo que te pida. ¿De acuerdo? sino lo haces tal y como te pido, serás castigada. ¿De acuerdo?
- Sí, Señor.
- Bien, date la vuelta y mira hacía la puerta.
Obedezco y en la puerta de la sala, apoyado en el marco está él, el hombre mayor acaba de abandonar la sala, pero por detrás de él pasa gente. Y entonces me dice:
- Levántate la falda y enséñame tu sexo.
- ¿Aquí, ahora? - le pregunto con cierta duda.
- Sí aquí y ahora, hazlo o te castigaré.
- Si, Señor. - Le respondo y me subo la falda poco a poco, sólo un poco, por la parte delantera, trato de hacerlo disimuladamente, para que la gente que pasa por detrás de él no se de que cuenta de lo que está pasando.
- Muy bien - dice él al ver mi sexo asomar por debajo de la falda.
- Ahora tócate un poco. Pasa tus dedos por tu humedad y luego vienes a mí y me ofreces tus dedos para que los chupe.
Me estoy excitando por minutos, así que lo hago, me acaricio mi sexo, unto mis dedos en mi humedad y tras soltar la falda, con mis dedos húmedos de mi crema, me acerco a él y le ofrezco mis dedos para que los lama. Lo hace, los chupa como si fueran un chupachups, y eso aún me excita más, me imagino su boca, haciendo eso con mi clítoris y siento que me derrito.
- Luego te follaré, pero ahora deja que siga con mi trabajo.
- Si, Señor.
- Te daré instrucciones.







