sábado, 24 de octubre de 2020

JUEGO PREVIO DE EXCITACIÓN


Por fin tendremos una sesión, después de más de una semana en la que no hemos podido vernos, hoy será el día. Y estoy nerviosa, ansiosa, curiosa. Desde que utilizamos la aplicación, y tenemos comunicación por mensajes, J.B. y yo, parece que estamos más conectados, mas entregados y él me mantiene excitada todo el día. Anoche me envió las instrucciones previas para la sesión de hoy, además de recibirle desnuda y tener cierto material ya colocado, decidió que durante la mañana (nos veremos por la tarde) debo acariciarme cada vez que voy al baño y reportárselo a él, además de enviarle el mensajito que diga "soy la puta de J.B., soy tu puta sr. y alguna foto probando que he hecho lo que me indica, pues quiere mantenerme excitada hasta el momento en que nos veamos. Y la verdad es que lo está consiguiendo. No dejo de pensar en como será la sesión, y eso me excita. 

Me gusta esta nueva versión de nuestra relación Amo-sumisa, los juegos a los que me somete a pesar de la distancia. Creo que hemos encontrado el equilibrio perfecto, era algo que estuvimos hablando en nuestra última sesión, que yo necesitaba más interacción entre nosotros, pues limitarnos a una sesión cada semana o incluso a veces más tiempo, no era suficiente para mí, y sobretodo porque entre sesión y sesión casi no teníamos comunicación o la que teníamos era demasiado formal, cuando veníamos de un confinamiento en que los juegos y la comunicación habían sido casi diaria por teléfono y virtual. J.B. coincidió conmigo en que tenía razón que él también necesitaba más. Y la verdad me alegro de que lo habláramos y coincidiéramos,  porque creo que ahora hemos encontrado el equilibrio entre ambas cosas para que todo fluya mejor. Además el juego previo de excitación entre sesiones creo que es ideal, para llegar a la sesión con más ganas por ambas partes. 

En fin, estoy deseando que llegue la sesión, ya os contaré como ha ido, como hemos llegado y que ha pasado. 

jueves, 22 de octubre de 2020

OBEDIENCIA

Puesto que entre semana nos es difícil quedar a J.B y a mí. A él se le ha ocurrido que podríamos usar una app que se llama Obedience y que sirve para controlar a tu sumiso. A través de la app él me impone ciertos "trabajos"que tengo que hacer, como son darle los buenos días y buenas noches (a través de la App, ya Que tiene chat), masturbarme cuando el me lo diga durante un minuto sin correrme, pues quiere que aprenda a controlar el orgasmo, y sobre todo llamarle siempre SR., eso para empezar, luego poco a poco irá poniéndome más deberes. Además de eso, yo le tengo que reportar cuando lo haga y se ponen castigos y recompensas también a través de la App a modo de puntos que se suman o se restan. Y el día que nos veamos, él me impondrá los castigos o las recompensas. 


Empezamos a usarla hace un par de días. Y realmente es excitante seguir sus instrucciones y reportarle los avances  y novedades. Ayer por ejemplo, me pidió que me masturbara durante un minuto con la bala. Obviamente, no debía correrme, ya que eso formaba parte del ejercicio de control del orgasmo que hemos empezado a practicar, pero puesto que me había pedido que la pusiera a máxima potencia, poco antes de llegar al minuto, zás, me corrí irremediablemente. Así que primer castigo al canto. Bueno, en realidad es el segundo, pero ese ya lo cumplí antes del ejercicio, y era porque me había olvidado de llamarle sr un par de veces. Aunque parezca algo sencillo a veces no lo es. En fin, como decía tengo un castigo pendiente por correrme. Y como digo, ayer realicé el primero por no llamarle sr. se trataba de llevar las pinzas en los pezones por 2 minutos. Condenadas pinzas, lo que duelen, y él lo sabe, por eso me puso ese castigo. No me gustan nada las pinzas y como digo, JB, lo sabe. En fin, el castigo por correrme me lo aplicará mañana que según él, podremos vernos. Estoy ansiosa porque llegue ese momento. Serán diez azotes en el coño, algo que también duele, y no me gusta demasiado, pero a él le encanta, dice que le gusta ver como se hinchan mis labios vaginales. En fin, él es quien manda y yo quien obedece, no me queda otra, pero me gusta. Disfruto con esto. 

sábado, 25 de julio de 2020

ATADA

Estoy atada de pies y manos, en forma de equis, mis brazos elevados sobre mi cabeza, y mis pies a unas argollas que hay en el suelo. Estoy en medio de la habitación. J.B. hoy me ha llevado a su mazmorra en el sótano de su casa. Estoy completamente desnuda. Tras atarme, J.B. se acerca a mí y me coloca un gag en la boca.
- ¿Lista, gatita? - me pregunta.
Le respondo moviendo mi cabeza afirmativamente. J.B. se coloca tras de mí a un lado, Lleva un cepillo de pelo en la mano y no tarda en empezar a azotarme en el culo con él. Duele, pica, cada vez escuece más, y cada vez me azota con más fuerza. Todo mi cuerpo se convulsiona con cada golpe y grito aunque el gag amortigua el sonido de mi voz. A pesar del dolor me siento excitada, cada vez más, me duele el coño por la necesidad y las ganas de tenerle dentro, pero sé, porque ya empiezo a conocerlo, que tardará, que se hará desear. Se detiene, acaricia mi culo, luego mi sexo comprobando la humedad. Gimo al sentir sus dedos paseándose por mis labios vaginales. Me rodea y mirándome a los ojos me pregunta:
- ¿Te gusta que te caliente, eh, putita?
Le respondo que sí, moviendo la cabeza afirmativamente. Se acerca a mí, de modo que su cara y la mía quedan frente a frente, separadas solo por unos milímetros, y entonces siento que coge mis pezones y tira de ellos. Lo hace fuerte, tan fuerte que tengo que gritar, aunque casi no se me oiga. Los suelta y acaricia mis pechos, luego acerca su boca y los lame, primero uno, suavemente, despacio, haciendo que el dolor remita; luego el otro y cuando empiezo a relajarme, lo muerde, de nuevo me quejo, pues muerde fuerte. Aún así, me excita. Cada vez estoy más excitada. Me arde el sexo, del deseo. Cada caricia suya entre mis piernas me lleva hasta un estado de excitación que me nubla la razón, sólo quiero sexo, sólo quiero su sexo, sólo quiero liberarme.
- ¿Quieres que te folle? - me pregunta J.B. soltando mi pezón herido.
Trago saliva y muevo mi cabeza afirmativamente. Se pone tras de mí. En todo este tiempo, él ha estado semivestido, con un pantalón de cuero que le sienta muy bien. Me encanta cuando se lo pone y cada vez lo hace con más frecuencia porque sabe cuanto me gusta. Oigo que se baja la cremallera del pantalón, mi corazon se acelera, mi deseo aumenta, y siento como me penetra. Como entra en mí, me sujeta por las caderas y empieza a moverse fuerte, deprisa. Creo que ambos teniamos ganas de que llegara este momento, de sentirnos, de bailar juntos el baile del deseo y el placer. Me folla sin parar, hasta que me corro y sólo unos segundos después se corre también él. Luego, me desata, me baja, y me acurruca entre sus brazos. Ha sido una sesión maravillosa y me siento feliz.


jueves, 23 de julio de 2020

CHUPA

J,B. me había enviado un paquete en el que había un corsé, unas medías y unos zapatos de tacón junto a una nota que decía: "A las nueve en la galería, con esto puesto, espérame en el despacho, arrodillada frente a la puerta".
A las siete de la tarde empecé a prepararme, me duché, me puse la ropa que J.B. me había enviado y una vez lista, salí hacía la galería. Al llegar aunque dentro de la galería había luz, la puerta estaba cerrada, pero enseguida oí el sonido de que me había llegado un mensaje al móvil: "En la maceta de tu derecha están las llaves" Busqué y no tardé en encontrarlas. Abrí la puerta y entré. Luego volví a cerrar la puerta con las llaves. Me encaminé hacía el despacho, sabiendo y siendo consciente que J.B. seguramente estaba escondido en algún rincón observándome. Me quité el vestido que me había puesto sobre el corsé y lo dejé al final de la baranda de las escaleras. Entré en el despacho e hice lo que J.B. me había indicado en la nota, o sea, me puse de rodillas frente a la puerta.  No sé cuantos minutos pasaron hasta que la puerta se abrió y apareció él. Vestido con traje y corbata. Me gusta que vaya elegantemente vestido y él lo sabe.
- Buenas noches, sumisa Karenc. ¿estás lista para esta noche? - me preguntó.
- Sí, Señor.
- Hoy será algo fácil y corto, no tengo mucho tiempo, pero necesitaba verte - me explicó.
- Bien Señor.
Se quitó la corbata y me ordenó:
- Pon las manos en la espalda.
Obedecí y entonces, poniéndose tras de mí, me las ató con la corbata. Luego se puso de nuevo frente a mí. Se desabrochó la cremallera del pantalón y sacó su sexo, que ya estaba completamente erecto. Sosteniéndolo con su mano me ordenó:
- Chupa.
Y acerqué mi boca, empecé lamiendo el glande luego proseguí descendiendo con la lengua por el tronco, hasta llegar a los huevos. J.B. enredó sus manos en mi pelo, para controlar los movimientos. Lamí un huevo y me lo metí en la boca saboreandolo.
- Despacio, gatita, lo estás haciendo bien, pero despacio - me indicó J.B.
Traté de ir más despacio, como él me pedía, lamí de nuevo el tronco y al volver al glande, entonces fué él quien empujó su polla dentro de mi boca. Empecé a chuparla y saborearla, sentir como llenaba mi boca. J.B. movía mi cabeza de modo que su sexo entraba y salia de mi boca. Primero lo hizo despacio y luego acelerando sus movimientos.

martes, 14 de julio de 2020

EL ESCABEL

Doblada sobre el pequeño escabel que J.B. tiene en su salón, siento como el flogger cae sobre mis nalgas, firme, certero, fuerte. Y lo hace varias veces, una, dos, tres, cuatro, voy contando como J.B. me ha ordenado. Los golpes cada vez son más fuertes y siento mi culo ardiendo cada vez más. De vez en cuando J.B. se detiene, acaricia mi culo y trata de calmar el escozor que siento. Luego sigue azotando, de modo que con cada azote me estremezco. Me gusta la sensación de los golpes sobre mi cuerpo, me gusta la excitación que me causan. Y J.B. lo sabe, por eso sigue. Creo que a él le gusta ver como me estremezco, como se convulsiona todo mi cuerpo con cada latigazo. Empiezo a gemir tras cada latigazo. Mi culo esta ya rojo y escocido. Hasta de J.B. deja de azotarme. Me estremezco un par de veces más, y él se arrodilla a mi lado. Acaricia mi sexo, mi culo y acercando su boca a mi oido me susurra:
- ¿Estás lista para mi?
Le respondo con un: - Si, Señor.
Y siento como se coloca tras de mí. Cierro los ojos, quiero sentir como me penetra, como me hace suya, y por eso lo hago. Siento su sexo pegado al mio y entonces, lo mueve, restriega el glande por mis labios vaginales y luego me penetra. Me hace suya, me folla, moviéndose dentro y fuera de mi, rápido, fuerte, hasta que ambos nos corremos. Y entonces me embarga un sentimiento de total felicidad, de liberación, incluso de orgullo. J.B. me besa, luego me desata y descansamos abrazados tumbados sobre el sofá

miércoles, 8 de julio de 2020

VOLVIENDO

Tras tres meses de confinamiento en los que el único contacto que hemos tenido J.B. y yo ha sido por mensajes, skipe y teléfono., por fin íbamos a vernos, a tocarnos, a sentirnos. Y ambos teníamos ganas, la verdad. Porque estar en la distancia no ha sido fácil, pero era lo que tocaba. En fin, vamos a lo que interesa. Ambos habíamos fijado la fecha en el calendario, La noche de San Juan. J.B. me envió un taxi que fuera a buscarme a mi casa. Según sus instrucciones, debía llevar un vestido, lo más sexy posible, sin ropa interior debajo, el pelo recogido y no debía olvidarme el collar. Así que antes de salir de casa, puse el collar en mi bolso y en cuanto el taxi llegó, me lo puse. Estaba nerviosa, el corazón me iba a mil. Llegué en poco más de una cuarto de hora a casa de J.B. en la zona alta de la ciudad. Era una casita, no muy grande pero elegante y moderna. Salió él mismo a recibirme a la puerta.
- Bienvenida preciosa. Vamos.
Me hizo entrar.
La casa era hermosa, elegantemente decorada, con numerosas obras de arte por todas partes, aunque supongo es lógico en un tratante de arte. Me fijé en la escalera que llevaba al piso superior y se lo hice saber:
- Preciosa escalera.
- Sí, es bonita y no sabes el juego que puede llegar a dar una escalera - me dijo travieso.
Lo que hizo que me excitara sólo con pensar en todas las posibilidades.
- Desnúdate - me ordenó, sorprendiéndome.
Empezaba el juego. Obviamente obedecí, desnudándome, dejando caer la ropa a mis pies. Cuando estuve totalmente desnuda me cogió de la mano y me dijo:
- Ven, vamos a comprobarlo - añadió, llevándome hasta las escaleras - Quiero que las subas a cuatro patas, como si fueras una gatita.
Me planté en el suelo de a cuatro, dispuesta a obedecer. Y empecé a subir las escalera siguiéndole. Cuando llegamos a la parte superior él me ordenó:
- Levántate y ven para acá.
Me acerqué a él, colocándonos ambos junto a la baranda. Y entonces, me hizo doblar sobre ella quedando con la parte superior de mi cuerpo hacía afuera de está.
- Sujetate a la baranda con ambas manos - me ordenó.
Se sacó unas esposas del bolsillo y las puso de modo que mis manos quedaran cogidas a la baranda. Mi culo estaba expuesto para él. Y no tardó en acariciarlo, primero suavemente, luego me dió una nalgada, luego otra, y otra, alternando una nalga primero y luego otra y haciéndome estremecer. Me las hizo contar y al llegar a veinte se detuvo. Sentía mi ojo enrojecido, caliente. Y entonces J.B. empezó a acariciar mi sexo, pasando sus dedos por mis labios vaginales, buscando mi clítoris, empezó a acariciarlo suavemente, haciendo que poco a poco me fuera excitando. Yo gemía y me estremecía. Metió uno de sus dedos, luego otro. Los movió dentro y fuera, dentro y fuera, hasta llevarme casi al borde del orgasmo. Y entonces los sacó. Vi que se quitaba la ropa y no tardé en sentir su polla tratando de penetrarme. Creo que ambos teniamos hambre de sexo, ambos deseabamos aquello y sentirle por fin dentro de mí, fue maravilloso, después de tres meses, fue lo mejor. Sentí cuanto lo había echado de menos y disfruté, me sumergí en las sensación de sentirle dentro de mí, de tenerle, de que me hiciera suya, del placer mutuo y fue maravilloso. Cuando terminamos, me desató, me abrazó y nos quedamos un rato abrazados, disfrutando de aquel momento.

sábado, 21 de marzo de 2020

EL CEPILLO DE DIENTES

Acababa de salir del trabajo, cuando recibí su llamada. "Ven a la galería y sube a mi despacho y como siempre me esperas allí, como siempre desnuda" Así que nuevamente me dirigí hacía su galería, subí al despacho y le esperé allí, desnuda. No tardó en entrar, y me ordenó:
- Túmbate sobre la mesa boca arriba.
No me había dado cuenta hasta ese momento, pero había puesto una sábana sobre la mesa para que pudiera estar más cómoda.
- Abre las piernas - me ordenó.
Luego ató mis manos y me las hizo poner por encima de mi cabeza y una vez lista, empezó a acariciar mi sexo, suavemente, con sus manos. Acariciando mi clítoris, hasta que logró que empezara a humedecerme. Abrió entonces, un cajón de la mesa y sacó un vibrador, lo pasó por mi sexo suavemente y finalmente lo introdujo en mi, haciéndome estremecer. Y entonces, del mismo cajón sacó un cepillo de dientes eléctrico que puso en marcha y empezó a pasar, primero por mis tetas, excitandome, y después descendiendo por mi sexo, mientras jugaba con el vibrador, metiendolo y sacándolo de mí. Finalmente sacó el vibrador y lo dejó a un lado. Con sus dedos, apresó mi clítoris entre ellos, sacándolo hacía afuera y empezó a acariciarlo con el cepillo de dientes, volviéndome loca de placer. No podía evitar convulsionarme y gemir, excitada, mientras mi Amo me observaba mientras me acariciaba con el cepillo de dientes y decía que lo estaba haciendo muy bien, que le gustaba verme tan excitada, tan puta. Y apunto de correrme J.B. detuvo el cepillo y lo sacó de mi sexo. Se puso frente a mí, se bajó la cremallera del pantalón, sacó su sexo, se puso un condón y sin demasiado preámbulo me penetró y me folló, logrando que me corriera en nada. Luego fué el quien se corrió. Fue una experiencia maravillosa y muy excitante y así se lo hice saber después, durante el Aftercare.