J.B. me invitó a una fiesta, después de decirme que nuestra relación Amo- Sumisa ya había empezado y que ese día, ibamos a tener nuestra primera sesión, pero jamás imaginé que todo empezaría allí en aquella fiesta. Antes de que viniera a buscarme a casa, me dijo que me pusiera guapa, con un vestido largo, pero sin ropa interior debajo. Lo hago, aunque me siento extraño. Es la primera vez que voy vestida elegantemente y no llevo ropa interior debajo, lo que me hace sentir un poco incómoda, pero a la vez también me excita.
Pasa a buscarme por mi casa a lo hora acordada y nos vamos hacía la fiesta. Cuando llegamos al lugar donde se realiza la fiesta, antes de salir del coche, me sube la falda, mete mi mano y comprueba si le he hecho caso con lo de la ropa interior.
- Muy bien, vamos, zorra - me dice. Lo que hace que me excite más.
Bajamos del coche y entramos en el local, enseguida me doy cuenta que estamos en una presentación de cuadros de algún pintor que probablemente J.B. conoce. Al ver mi desconcierto, me dice:
- Estamos en mi galería de arte, en la exposición de uno de mis mejores pintores. Luego te lo presentaré. Y sí, nuestra sesión de hoy empezará aquí y quien sabe si se desarrollará y terminará aquí, ya veremos - dijo con cierto tono travieso.
Me siento excitada y la vez un tanto preocupada. Pues como no sé que me va a pedir, me preocupa que sea allí delante de tanta gente.
Tras eso, me presenta al autor de la exposición y después me deja con él, mientras él va a ver y saludar a otras personas, posibles compradores de aquellos cuadros. Yo tras hablar un poco con el autor de los cuadros, decido dar una vuelta por la galería observando los cuadros. Y estoy en un rincón de una de las salas, la más alejada de la puerta de entrada y también la más pequeña, hay sólo un par de cuadros en ella, y casi nadie, excepto yo y otra persona, un hombre mayor. Suena mi móvil, lo saco del pequeño bolso que llevo y es J.B. descuelgo y lo saludo:
- Hola.
- Hola preciosa sumisa. Ahora vas a hacer todo lo que te pida. ¿De acuerdo? sino lo haces tal y como te pido, serás castigada. ¿De acuerdo?
- Sí, Señor.
- Bien, date la vuelta y mira hacía la puerta.
Obedezco y en la puerta de la sala, apoyado en el marco está él, el hombre mayor acaba de abandonar la sala, pero por detrás de él pasa gente. Y entonces me dice:
- Levántate la falda y enséñame tu sexo.
- ¿Aquí, ahora? - le pregunto con cierta duda.
- Sí aquí y ahora, hazlo o te castigaré.
- Si, Señor. - Le respondo y me subo la falda poco a poco, sólo un poco, por la parte delantera, trato de hacerlo disimuladamente, para que la gente que pasa por detrás de él no se de que cuenta de lo que está pasando.
- Muy bien - dice él al ver mi sexo asomar por debajo de la falda.
- Ahora tócate un poco. Pasa tus dedos por tu humedad y luego vienes a mí y me ofreces tus dedos para que los chupe.
Me estoy excitando por minutos, así que lo hago, me acaricio mi sexo, unto mis dedos en mi humedad y tras soltar la falda, con mis dedos húmedos de mi crema, me acerco a él y le ofrezco mis dedos para que los lama. Lo hace, los chupa como si fueran un chupachups, y eso aún me excita más, me imagino su boca, haciendo eso con mi clítoris y siento que me derrito.
- Luego te follaré, pero ahora deja que siga con mi trabajo.
- Si, Señor.
- Te daré instrucciones.
lunes, 17 de febrero de 2020
miércoles, 12 de febrero de 2020
J.B.
Aquí sigo y aquí estoy de nuevo. Con nuevas ilusiones y nueva etapa y nuevo Dom. Aunque me ha costado aceptar, por todo lo sucedido con mi anterior Dom, que aunque no lo he contado aquí, al final descubrí que era un impostor, pues estaba un poco reacia a aceptar empezar otra relación con un nuevo Dom. Pero gracias a la paciencia que él ha tenido y ha que ha sabido hacer las cosas bien, al final he aceptado empezar una relación con él. Se llama JB. Lo conocí por el foro, ya lo conocía antes de empezar mi relación con mi anterior dom, aunque solo via mail o privado.
Hace ya algunos días, nos conocimos personalmente. Le costó a él convencerme de que nos conociéramos, pero finalmente lo hicimos, salimos unas cuantas veces juntos, hablamos, discutimos, poco a poco se fue ganando mi confianza mostrándose siempre totalmente sincero conmigo. Y hace sólo un par de semanas, me pidió que fuera su sumisa. Me lo pidió de una manera muy bonita y que sé que será algo que no olvidaré nunca. Me llevó a su casa, obviamente tomando las medidas de seguridad que yo creyera conveniente. (O sea que llame a mi mejor amiga al llegar, luego le envie algunos mensajes mientras estaba allí y volvi a llamarla cuando me marché).
Como digo, sacó una cajita de un cajón del mueble del comedor, y mostrándomelo lo abrió mientras me decía:
- ¿Quieres ser mi sumisa?
En la cajita había un collar con un nombre escrito Sumisa Karenc, el corazón me dió un vuelco y por supuesto le dije:
- Sí, quiero.
Me abrazó feliz, y me puso el collar con toda la ceremonia que pudo. Luego me dió algunas instrucciones, como son:
- Me llamarás Señor cada vez que te dirijas a mí en una sesión.
- Limitaremos la relación Amo- Sumisa sólo a las sesiones que realizaremos tres veces por semana a determinar dias y horas.
- Me obedecerás en todo lo que te pida para que seas mi Sumisa.
- Sólo puedes tener un Amo, que soy yo.
- Tu cuerpo, es desde hoy, de mi propiedad.
- No puedes tocarte, acariciar tus pechos, culo y sexo, ni darte placer, sin mi permiso. Seré yo quien lo haga desde ahora.
Acepté todas sus condiciones y así nos convertimos en Amo y Sumisa.
Hace ya algunos días, nos conocimos personalmente. Le costó a él convencerme de que nos conociéramos, pero finalmente lo hicimos, salimos unas cuantas veces juntos, hablamos, discutimos, poco a poco se fue ganando mi confianza mostrándose siempre totalmente sincero conmigo. Y hace sólo un par de semanas, me pidió que fuera su sumisa. Me lo pidió de una manera muy bonita y que sé que será algo que no olvidaré nunca. Me llevó a su casa, obviamente tomando las medidas de seguridad que yo creyera conveniente. (O sea que llame a mi mejor amiga al llegar, luego le envie algunos mensajes mientras estaba allí y volvi a llamarla cuando me marché).
Como digo, sacó una cajita de un cajón del mueble del comedor, y mostrándomelo lo abrió mientras me decía:
- ¿Quieres ser mi sumisa?
En la cajita había un collar con un nombre escrito Sumisa Karenc, el corazón me dió un vuelco y por supuesto le dije:
- Sí, quiero.
Me abrazó feliz, y me puso el collar con toda la ceremonia que pudo. Luego me dió algunas instrucciones, como son:
- Me llamarás Señor cada vez que te dirijas a mí en una sesión.
- Limitaremos la relación Amo- Sumisa sólo a las sesiones que realizaremos tres veces por semana a determinar dias y horas.
- Me obedecerás en todo lo que te pida para que seas mi Sumisa.
- Sólo puedes tener un Amo, que soy yo.
- Tu cuerpo, es desde hoy, de mi propiedad.
- No puedes tocarte, acariciar tus pechos, culo y sexo, ni darte placer, sin mi permiso. Seré yo quien lo haga desde ahora.
Acepté todas sus condiciones y así nos convertimos en Amo y Sumisa.
lunes, 23 de diciembre de 2019
RECORDANDO
Pienso en él, no sé si será por lo cercano de la Navidad, o porque últimamente alguna que otra persona me ha hecho recordarlo, pero pienso en él. Le he escrito, no sé si me contestará, mi dulce y hermoso italiano, Jiuth. Supongo que es algo inevitable, con el tiempo, aquellas personas que han dejado huella siguen en nuestra memoria, quizás porque su marca se queda grabada en nuestro corazón como si fuera un tatuaje en el brazo y por mucho que queramos no lo podemos borrar e irremediablemente, vuelven a nuestra mente, vuelven a nosotros.
No sé si él seguirá acordándose de mí, no sé si su vida sigue igual, no sé nada de él. Sólo que a veces, aún le hecho de menos y que aún pienso en él.
Como amigo, amante y Amo, nadie ha conseguido superarle, quizás por eso, aún pienso en él, no lo sé, solo sé que siempre seguirá en mi, grabado a fuego en mi corazón para siempre, pase lo que pase, él siempre será EL.
No sé si él seguirá acordándose de mí, no sé si su vida sigue igual, no sé nada de él. Sólo que a veces, aún le hecho de menos y que aún pienso en él.
Como amigo, amante y Amo, nadie ha conseguido superarle, quizás por eso, aún pienso en él, no lo sé, solo sé que siempre seguirá en mi, grabado a fuego en mi corazón para siempre, pase lo que pase, él siempre será EL.
miércoles, 20 de noviembre de 2019
DUELE
Ahora te vas, después de enseñarme a adorarte, a venerarte. Después de dejar tu huella marcada en mi piel y en cada uno de mis sentidos. Me dejas, te vas, y yo me quedo aquí sola, sin tí.
¿Qué haré ahora? No lo sé, sólo sé que me haces falta, que además de tus besos, necesito tus cuidados, necesito tu voz, te necesito a tí, pero tú no vas a volver, ya lo has dicho.
Por lo menos te dí lo mejor de mí, no sé si tú también lo hiciste, pero sé que por mi parte, no me arrepiento de nada. Te tendré para siempre en mi corazón.
lunes, 21 de octubre de 2019
CASTIGADA
- ¿Cómo está hoy mi putita? - pregunta Amo Grey tras atarme al potro de pies y manos.
Estoy expectante y excitada, ¿que me depara la sesión de hoy?
Me ha hecho vestir de colegiala, con una falda de cuadros y una camiseta blanca. Me sube la falda dejando al descubierto mi culo desnudo. Lo acaricia suavemente. Acaricia suavemente mi sexo, revisa y finalmente dice:
- ¡Uhmm, como siempre, excitada, mojada, como a mi me gusta. Pero necesito que estés más mojada aún - añade.
Y oigo como la fusta corta el aire, justo unos segundos antes de que empiece a caer sobre mi culo. Uno, dos, tres, voy contando los golpes, gimo, me estremezco. Duele, y y a la vez me excita, me remuevo sobre el potro, temblando, convulsionandome a veces. Mi Amo se detiene un poco, unos segundos, acaricia mi culo. Me pregunta si estoy bien, yo suspiro, respiro, y le respondo que si, aunque su toque hace que me excite más. Mete su dedo entre los pliegues de mis labios vaginales, luego introduce el dedo en mí y todo mi cuerpo se estremece. Los mueve, dentro y fuera, dentro y fuera y yo no puedo dejar de gemir, de sentirme excitada. El placer me embarga y cuando estoy a punto de correrme, saca sus dedos, me desata y me dice:
- Hemos terminado por hoy, putita. Vistete, y ya veremos si mañana dejo que te corras.
Las frustración me llena, quería un orgasmo, quería desahogarme, que me follara, pero... estoy castigada. Castigada sin orgasmos hasta nuevo aviso.
Estoy expectante y excitada, ¿que me depara la sesión de hoy?
Me ha hecho vestir de colegiala, con una falda de cuadros y una camiseta blanca. Me sube la falda dejando al descubierto mi culo desnudo. Lo acaricia suavemente. Acaricia suavemente mi sexo, revisa y finalmente dice:
- ¡Uhmm, como siempre, excitada, mojada, como a mi me gusta. Pero necesito que estés más mojada aún - añade.
Y oigo como la fusta corta el aire, justo unos segundos antes de que empiece a caer sobre mi culo. Uno, dos, tres, voy contando los golpes, gimo, me estremezco. Duele, y y a la vez me excita, me remuevo sobre el potro, temblando, convulsionandome a veces. Mi Amo se detiene un poco, unos segundos, acaricia mi culo. Me pregunta si estoy bien, yo suspiro, respiro, y le respondo que si, aunque su toque hace que me excite más. Mete su dedo entre los pliegues de mis labios vaginales, luego introduce el dedo en mí y todo mi cuerpo se estremece. Los mueve, dentro y fuera, dentro y fuera y yo no puedo dejar de gemir, de sentirme excitada. El placer me embarga y cuando estoy a punto de correrme, saca sus dedos, me desata y me dice:
- Hemos terminado por hoy, putita. Vistete, y ya veremos si mañana dejo que te corras.
Las frustración me llena, quería un orgasmo, quería desahogarme, que me follara, pero... estoy castigada. Castigada sin orgasmos hasta nuevo aviso.
lunes, 5 de agosto de 2019
EXPECTANTE
De rodillas, doblada sobre el asiento sofá, con las manos atadas, y un plug metido en el culo, espero. Ansiosa, preguntándome que va a pasar, que va a hacer ahora Amo Grey. Le oigo caminar por la habitación. Abre un cajón, seguro que ha sacado algo, pero ¿qué? no lo sé, no puedo verlo porque me tiene prohibido moverme de la posición en que estoy.
De repente, siento que está junto a mí, se arrodilla tras de mí, acaricia mi sexo, gimo, estoy ya húmeda.
- ¡Qué zorra eres, ya estás húmeda como una perra! - me dice acercando su boca a mi oído y eso me excita aún más. Me encanta que me hable así. Restriega sus dedos por mi humedad y luego mete uno dentro de mí. Me estremezco al sentirlo.
- ¿Te gusta eso, eh zorra?
- Sí, Señor - musito excitada.
Y entonces me azota en mi sexo, entre mis piernas. Lo hace repetidas veces, hasta que consigue que toda yo me estremezca de nuevo, no puedo evitarlo. Los azotes provocan una serie de temblores en mi cuerpo, como cuando me corro, no sé porque pero me encanta y parece ser que esos azotes me excitan aún más. Y justo en ese momento en que estoy presa del placer, Amo Grey me penetra. Siento su polla entrando en mi, me estremezco aún más. Gimo, empujo hacía él, pero entonces él saca su sexo de mí y me advierte:
- ¡Quieta, zorra! Soy yo quien decide cuando y como, así que estate quieta o te dejaré sin orgasmo.
- ¡Oh, Señor, por favor!
Hace ya varios días que no me folla, que no me deja sentir su polla hundiéndose dentro de mí, y es por eso, que estoy tan excitada, tan ansiosa por sentirle. Pero él se resiste, aunque le ruegue.
Y entonces, siento que vuelve a entrar, pero no es su polla, es un consolador, lo pone con la vibración al máximo y empieza a moverlo dentro y fuera de mi, cada vez más rápido hasta que me corro. Y entonces sí, me penetra y me folla hasta que se corre y ambos quedamos totalmente satisfechos.
De repente, siento que está junto a mí, se arrodilla tras de mí, acaricia mi sexo, gimo, estoy ya húmeda.
- ¡Qué zorra eres, ya estás húmeda como una perra! - me dice acercando su boca a mi oído y eso me excita aún más. Me encanta que me hable así. Restriega sus dedos por mi humedad y luego mete uno dentro de mí. Me estremezco al sentirlo.
- ¿Te gusta eso, eh zorra?
- Sí, Señor - musito excitada.
Y entonces me azota en mi sexo, entre mis piernas. Lo hace repetidas veces, hasta que consigue que toda yo me estremezca de nuevo, no puedo evitarlo. Los azotes provocan una serie de temblores en mi cuerpo, como cuando me corro, no sé porque pero me encanta y parece ser que esos azotes me excitan aún más. Y justo en ese momento en que estoy presa del placer, Amo Grey me penetra. Siento su polla entrando en mi, me estremezco aún más. Gimo, empujo hacía él, pero entonces él saca su sexo de mí y me advierte:
- ¡Quieta, zorra! Soy yo quien decide cuando y como, así que estate quieta o te dejaré sin orgasmo.
- ¡Oh, Señor, por favor!
Hace ya varios días que no me folla, que no me deja sentir su polla hundiéndose dentro de mí, y es por eso, que estoy tan excitada, tan ansiosa por sentirle. Pero él se resiste, aunque le ruegue.
Y entonces, siento que vuelve a entrar, pero no es su polla, es un consolador, lo pone con la vibración al máximo y empieza a moverlo dentro y fuera de mi, cada vez más rápido hasta que me corro. Y entonces sí, me penetra y me folla hasta que se corre y ambos quedamos totalmente satisfechos.
domingo, 4 de agosto de 2019
ADAPTANDONOS
Ya se que llevo más de un mes sin escribir, cuando me había propuesto hacerlo con más frecuencia, pero ante la nueva relación con Amo Grey, me ha sido un poco difícil. Pero aquí estoy para poneros al día, e ir contando.
Bueno, como ya dije, Amo Grey y yo decidimos cambiar nuestra relación de 24/7 a un tipo de relación con sesiones esporádicas. Decidimos que las sesiones serían cada miércoles y viernes de 6 a 8 y los domingos, en que saldríamos a comer juntos o bien comeríamos juntos en su casa o en la mia y después tendríamos una sesión sin límite de tiempo.
Me dijo que en cada sesión debería hacer ciertas cosas que formaban parte del protocolo, que serían:
A su orden, desnudarme por completo. Colocarme el collar y luego ponerme frente a él en la posición de espera. Tras eso, tendría que obedecer sus ordenes empezando con la sesión. Por cualquier fallo que cometiera, tendría un castigo que realizaríamos en la siguiente sesión antes de empezar con esta.
Como ya dije en un principio, no había penetración, sólo sexo oral, masturbación y penetración con juguetes eróticos. La verdad que las dos o tres primera semanas fueron maravillosas, aprendiendo sobre mis límites y mi placer, pero enseguida empecé a desear más. Y como Amo Grey me había dicho, le supliqué que me follara, que me dejara sentir su polla. Al principio, se resistió, me dijo que no que aún era pronto. Lo que causó una pequeña crisis entre nosotros. Pero finalmente, un domingo, decidió darme ese regalo y lo hicimos. Me dijo que puesto que en los últimos dias me había portado bien, ya era hora de darme un premio y que por fin tendríamos sexo. Fue algo maravilloso, excitante.
Me encantó sentirle dentro de mí, aunque estuviera atada y con los ojos vendados mientras lo hacía, pero eso hizo que lo sintiera aún más.
En este mes ambos hemos aprendido que me gusta que me azote en el culo, es algo que me excita, que las pinzas me desagradan un montón y se han convertido en un castigo que odio. Que me gusta que me excite hasta que le pido, le ruego a veces casi llorando que me folle y a él le encanta que le suplique. Dice que nunca antes había tenido una sumisa que le suplicara como yo, hasta el punto de que soy capaz de suplicarle llorando. También me gusta, aunque es una de las cosas que más me cuesta, el que me humille de algún modo. Por ejemplo, cuando estoy muy excitada, me dice que soy una guarra, una puta y entonces me "obliga" a masturbarme con cualquier esquina de un mueble, o con su pie, etc. En fin, ya os iré contando las cosas que se le ocurren a mi Amo.
Bueno, como ya dije, Amo Grey y yo decidimos cambiar nuestra relación de 24/7 a un tipo de relación con sesiones esporádicas. Decidimos que las sesiones serían cada miércoles y viernes de 6 a 8 y los domingos, en que saldríamos a comer juntos o bien comeríamos juntos en su casa o en la mia y después tendríamos una sesión sin límite de tiempo.
Me dijo que en cada sesión debería hacer ciertas cosas que formaban parte del protocolo, que serían:
A su orden, desnudarme por completo. Colocarme el collar y luego ponerme frente a él en la posición de espera. Tras eso, tendría que obedecer sus ordenes empezando con la sesión. Por cualquier fallo que cometiera, tendría un castigo que realizaríamos en la siguiente sesión antes de empezar con esta.
Como ya dije en un principio, no había penetración, sólo sexo oral, masturbación y penetración con juguetes eróticos. La verdad que las dos o tres primera semanas fueron maravillosas, aprendiendo sobre mis límites y mi placer, pero enseguida empecé a desear más. Y como Amo Grey me había dicho, le supliqué que me follara, que me dejara sentir su polla. Al principio, se resistió, me dijo que no que aún era pronto. Lo que causó una pequeña crisis entre nosotros. Pero finalmente, un domingo, decidió darme ese regalo y lo hicimos. Me dijo que puesto que en los últimos dias me había portado bien, ya era hora de darme un premio y que por fin tendríamos sexo. Fue algo maravilloso, excitante.
Me encantó sentirle dentro de mí, aunque estuviera atada y con los ojos vendados mientras lo hacía, pero eso hizo que lo sintiera aún más.
En este mes ambos hemos aprendido que me gusta que me azote en el culo, es algo que me excita, que las pinzas me desagradan un montón y se han convertido en un castigo que odio. Que me gusta que me excite hasta que le pido, le ruego a veces casi llorando que me folle y a él le encanta que le suplique. Dice que nunca antes había tenido una sumisa que le suplicara como yo, hasta el punto de que soy capaz de suplicarle llorando. También me gusta, aunque es una de las cosas que más me cuesta, el que me humille de algún modo. Por ejemplo, cuando estoy muy excitada, me dice que soy una guarra, una puta y entonces me "obliga" a masturbarme con cualquier esquina de un mueble, o con su pie, etc. En fin, ya os iré contando las cosas que se le ocurren a mi Amo.
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