domingo, 1 de noviembre de 2020

DOS SEGUIDAS

 Sí, al final el sábado también tuvimos sesión, justo el día después de nuestra sesión en la que me dijo que íbamos a firmar un contrato de sumisión. 

Contrato de sumisión. Eso ya es un gran paso, y me alegra que lo hayamos tomado. Significa mucho para mí y creo que para J.B. también. Es una manera de formalizar nuestra relación. Así pues, fue un día importante para nosotros, este sábado. 


Por la mañana en un mensaje me dijo que teníamos que vernos por la tarde, que ya tenia el contrato y que podíamos tomar un café para hablar y que quizás haríamos algún juego. Primero estuve comiendo con Ana, ella es mi mejor amiga, a ella le cuento todo y desde el principio sabe que estoy con J.B., a ella le pido consejo para todo o casi todo. Además, como hace tiempo que quiere conocerlo, le dije que viniera y se quedara hasta que él viniera a buscarme a las cuatro y así lo podría conocer, la verdad es que se quedó impresionada con él. Dice que es muy elegante y un tio buenorro, jaja. Y eso viniendo de ella que tiene un novio italiano que realmente está buenorro, pues es más que un halago. 


En fin, que nos fuimos a casa de J.B. a tomar el café. De nuevo, hablamos de su asistente, me dijo que no tenía nada que temer. Firmamos el contrato de Sumisión y me habló de las sumisas que había tenido. En total, 5 yo soy la sexta. Luego, me dijo que íbamos a jugar un poco. Me hizo poner en pie, me bajó los pantalones (me había pedido antes que no me pusiera ropa interior, cosa que parece se está convirtiendo ya en una costumbre) y empezó a acariciarme, metió sus dedos dentro de mí y me puso a cien, cuando ya estuve excitada y mojada, me dobló sobre la mesa y me penetró, de nuevo, me folló sin permitir que me corriera, hasta que cuando estaba a punto de correrse, sacó su verga de mí, me hizo arrodillar frente a él, y metió su polla en mi boca, y me la folló hasta que se corrió. 

La verdad es que fue realmente excitante, y estoy deseando que tengamos una nueva sesión. Me gusta mucho estar con él, disfrutar de él y no sé si será porque nuestras conversaciones en el chat nos han unido más pero si que está haciendo que nos veamos más, que tengamos sesiones con más frecuencia y eso es bueno para nuestra relación, ¿no? porque además eso hace que nuestra relación Amo- sumisa, se fortalezca. 

Me gusta J.B., me siento bien con él, y siento que de verdad le importo, que no quiere sólo una sumisa para un rato o para un tiempo, sino que quizás piensa en algo más a largo plazo. No sé, quizás me equivoco, pero espero que no. Bueno, lo veremos cuando lea esto, porque a fin de cuentas, esta es otra de las tareas que me ha encomendado, que escriba en mi blog, desde que supo que tenía un blog y que había escrito sobre él, me pidió que lo siguiera haciendo y que lo hiciera como si fuera mi diario y que él iba a leerlo. Ya os contaré.


martes, 27 de octubre de 2020

LA SESIÓN

Bueno, pues por fin tuvimos sesión. Me preparé a conciencia, me vestí como él me había pedido, con un vestido algo escotado, sin ropa interior debajo y cogí lo que me había pedido guardándolo en mi bolso, las pinzas para pezones y una cuerda, ya que aunque en un principio teníamos pensado quedar en un pequeño piso que J.B. tiene cerca de la galería, finalmente tuvimos que hacerlo en la galería. Cogí un taxi y me dirigí hacía allí. Estaba nerviosa y excitada. 

Por supuesto, durante toda la mañana, J.B. se había encargado de mantenerme excitada, haciendo que me tocara de vez en cuando y enviándome mensajes subidos de tono e incluso alguno que otro en el que me mostraba su polla dura. Uf, creo que ambos estábamos a mil cuando nos encontramos, pero después de tantos días creo que era normal e inevitable. En fin, llegué a la galería, al entrar me encontré con su asistente, que salía de la galería, ya que J.B. le había dado el resto de la tarde libre (supongo que para que no nos molestara) Pero me miró de una manera... Su asistente es una chica bastante joven, de unos 24 o 25 años. Alguna vez hemos hablado de ella, pero muy de pasada, y no sé, no es que tenga celos de ella, pero.. vamos a ver, estuvimos 3 meses sin vernos, sin tocarnos y él es un hombre al fin y al cabo y trabajan juntos. Así que ahí está la duda. Aunque ayer, por el chat, estuvimos hablando de ella y no pude evitar preguntarle si había tenido algo con ella, si ella había sido su sumisa en algún momento, él me dijo que no, que nunca, ya que no le gusta mezclar placer y trabajo, y también me dijo que hablaríamos de ella cuando nos viéramos. En fin, como digo me la encontré al llegar, nos saludamos y ella se fué. J.B. me pidió que cerrara la puerta con llave para que nadie pudiera molestarnos, y luego me hizo subir a su despacho, me hizo entrar y una vez dentro, me ordenó que me quitara la chaqueta que llevaba. Y que sacara del bolso lo que me había pedido. Abrió mi escote, bajándolo por debajo de mis pechos y dejándolos al descubierto, me los acarició suavemente y me puso las pinzas en los pezones. Joder como dolían. Después me subió la falda del vestido y me hizo abrir las piernas, para acariciar mi sexo y comprobar la humedad. Realmente estaba bastante mojada, me estuvo acariciando un rato, hasta que le pareció que ya lo había hecho suficiente. Para entonces yo estaba ya a punto de explotar, deseando que me follara. 


- Dóblate sobre la mesa - me ordenó - y enséñame ese culito tan hermoso que tienes. 

Lo hice y entonces me dijo: 

- Voy a pegarte en el culo, debes contar y agradecerme por cada zurra- 

- Si Señor 

Y esperé a que empezaran a caer los golpes. Y enseguida lo hizo, me pegó con la mano abierta, y bastante fuerte, realmente dolía. Pero como buena sumisa aguanté estoicamente, contando y agradeciendo cada golpe. Al final fueron 20, pero terminé más excitada y mojada si cabe de lo que ya estaba, y J.B. lo sabe, sabe cuanto me excitan los golpes. 


Sentí sus manos acariciando entonces mi clítoris y luego me dijo: 

- Ahora voy a follarte, como a una buena puta, pero recuerda, no puedes correrte, debes avisarme cuando estés a punto, ¿de acuerdo?

- Si, Señor. 

Sentí como me penetraba, pero lo hizo lentamente, muy lentamente, y lentamente sacó su polla y lo hizo así  durante unas tres o cuatro veces, luego, lo hizo más rápido unas cuantas veces más, hasta que le dije que estaba a punto de correrme, entonces se detuvo. Y entonces, me hizo arrodillar y metió su polla en mi boca para que se la chupara hasta que se corrió. 

Tras eso, descansamos, me tuvo en sus brazos un rato, acariciándome, besándome románticamente. Hablamos de su asistente entonces, me dijo que se le había insinuado hacia ya tiempo, cuando supo que él era Amo, y buscaba una sumisa, pero él le dijo que no mezcla trabajo y placer. También me dijo que íbamos a firmar un contrato Amo-Sumisa. 


sábado, 24 de octubre de 2020

JUEGO PREVIO DE EXCITACIÓN


Por fin tendremos una sesión, después de más de una semana en la que no hemos podido vernos, hoy será el día. Y estoy nerviosa, ansiosa, curiosa. Desde que utilizamos la aplicación, y tenemos comunicación por mensajes, J.B. y yo, parece que estamos más conectados, mas entregados y él me mantiene excitada todo el día. Anoche me envió las instrucciones previas para la sesión de hoy, además de recibirle desnuda y tener cierto material ya colocado, decidió que durante la mañana (nos veremos por la tarde) debo acariciarme cada vez que voy al baño y reportárselo a él, además de enviarle el mensajito que diga "soy la puta de J.B., soy tu puta sr. y alguna foto probando que he hecho lo que me indica, pues quiere mantenerme excitada hasta el momento en que nos veamos. Y la verdad es que lo está consiguiendo. No dejo de pensar en como será la sesión, y eso me excita. 

Me gusta esta nueva versión de nuestra relación Amo-sumisa, los juegos a los que me somete a pesar de la distancia. Creo que hemos encontrado el equilibrio perfecto, era algo que estuvimos hablando en nuestra última sesión, que yo necesitaba más interacción entre nosotros, pues limitarnos a una sesión cada semana o incluso a veces más tiempo, no era suficiente para mí, y sobretodo porque entre sesión y sesión casi no teníamos comunicación o la que teníamos era demasiado formal, cuando veníamos de un confinamiento en que los juegos y la comunicación habían sido casi diaria por teléfono y virtual. J.B. coincidió conmigo en que tenía razón que él también necesitaba más. Y la verdad me alegro de que lo habláramos y coincidiéramos,  porque creo que ahora hemos encontrado el equilibrio entre ambas cosas para que todo fluya mejor. Además el juego previo de excitación entre sesiones creo que es ideal, para llegar a la sesión con más ganas por ambas partes. 

En fin, estoy deseando que llegue la sesión, ya os contaré como ha ido, como hemos llegado y que ha pasado. 

jueves, 22 de octubre de 2020

OBEDIENCIA

Puesto que entre semana nos es difícil quedar a J.B y a mí. A él se le ha ocurrido que podríamos usar una app que se llama Obedience y que sirve para controlar a tu sumiso. A través de la app él me impone ciertos "trabajos"que tengo que hacer, como son darle los buenos días y buenas noches (a través de la App, ya Que tiene chat), masturbarme cuando el me lo diga durante un minuto sin correrme, pues quiere que aprenda a controlar el orgasmo, y sobre todo llamarle siempre SR., eso para empezar, luego poco a poco irá poniéndome más deberes. Además de eso, yo le tengo que reportar cuando lo haga y se ponen castigos y recompensas también a través de la App a modo de puntos que se suman o se restan. Y el día que nos veamos, él me impondrá los castigos o las recompensas. 


Empezamos a usarla hace un par de días. Y realmente es excitante seguir sus instrucciones y reportarle los avances  y novedades. Ayer por ejemplo, me pidió que me masturbara durante un minuto con la bala. Obviamente, no debía correrme, ya que eso formaba parte del ejercicio de control del orgasmo que hemos empezado a practicar, pero puesto que me había pedido que la pusiera a máxima potencia, poco antes de llegar al minuto, zás, me corrí irremediablemente. Así que primer castigo al canto. Bueno, en realidad es el segundo, pero ese ya lo cumplí antes del ejercicio, y era porque me había olvidado de llamarle sr un par de veces. Aunque parezca algo sencillo a veces no lo es. En fin, como decía tengo un castigo pendiente por correrme. Y como digo, ayer realicé el primero por no llamarle sr. se trataba de llevar las pinzas en los pezones por 2 minutos. Condenadas pinzas, lo que duelen, y él lo sabe, por eso me puso ese castigo. No me gustan nada las pinzas y como digo, JB, lo sabe. En fin, el castigo por correrme me lo aplicará mañana que según él, podremos vernos. Estoy ansiosa porque llegue ese momento. Serán diez azotes en el coño, algo que también duele, y no me gusta demasiado, pero a él le encanta, dice que le gusta ver como se hinchan mis labios vaginales. En fin, él es quien manda y yo quien obedece, no me queda otra, pero me gusta. Disfruto con esto. 

sábado, 25 de julio de 2020

ATADA

Estoy atada de pies y manos, en forma de equis, mis brazos elevados sobre mi cabeza, y mis pies a unas argollas que hay en el suelo. Estoy en medio de la habitación. J.B. hoy me ha llevado a su mazmorra en el sótano de su casa. Estoy completamente desnuda. Tras atarme, J.B. se acerca a mí y me coloca un gag en la boca.
- ¿Lista, gatita? - me pregunta.
Le respondo moviendo mi cabeza afirmativamente. J.B. se coloca tras de mí a un lado, Lleva un cepillo de pelo en la mano y no tarda en empezar a azotarme en el culo con él. Duele, pica, cada vez escuece más, y cada vez me azota con más fuerza. Todo mi cuerpo se convulsiona con cada golpe y grito aunque el gag amortigua el sonido de mi voz. A pesar del dolor me siento excitada, cada vez más, me duele el coño por la necesidad y las ganas de tenerle dentro, pero sé, porque ya empiezo a conocerlo, que tardará, que se hará desear. Se detiene, acaricia mi culo, luego mi sexo comprobando la humedad. Gimo al sentir sus dedos paseándose por mis labios vaginales. Me rodea y mirándome a los ojos me pregunta:
- ¿Te gusta que te caliente, eh, putita?
Le respondo que sí, moviendo la cabeza afirmativamente. Se acerca a mí, de modo que su cara y la mía quedan frente a frente, separadas solo por unos milímetros, y entonces siento que coge mis pezones y tira de ellos. Lo hace fuerte, tan fuerte que tengo que gritar, aunque casi no se me oiga. Los suelta y acaricia mis pechos, luego acerca su boca y los lame, primero uno, suavemente, despacio, haciendo que el dolor remita; luego el otro y cuando empiezo a relajarme, lo muerde, de nuevo me quejo, pues muerde fuerte. Aún así, me excita. Cada vez estoy más excitada. Me arde el sexo, del deseo. Cada caricia suya entre mis piernas me lleva hasta un estado de excitación que me nubla la razón, sólo quiero sexo, sólo quiero su sexo, sólo quiero liberarme.
- ¿Quieres que te folle? - me pregunta J.B. soltando mi pezón herido.
Trago saliva y muevo mi cabeza afirmativamente. Se pone tras de mí. En todo este tiempo, él ha estado semivestido, con un pantalón de cuero que le sienta muy bien. Me encanta cuando se lo pone y cada vez lo hace con más frecuencia porque sabe cuanto me gusta. Oigo que se baja la cremallera del pantalón, mi corazon se acelera, mi deseo aumenta, y siento como me penetra. Como entra en mí, me sujeta por las caderas y empieza a moverse fuerte, deprisa. Creo que ambos teniamos ganas de que llegara este momento, de sentirnos, de bailar juntos el baile del deseo y el placer. Me folla sin parar, hasta que me corro y sólo unos segundos después se corre también él. Luego, me desata, me baja, y me acurruca entre sus brazos. Ha sido una sesión maravillosa y me siento feliz.


jueves, 23 de julio de 2020

CHUPA

J,B. me había enviado un paquete en el que había un corsé, unas medías y unos zapatos de tacón junto a una nota que decía: "A las nueve en la galería, con esto puesto, espérame en el despacho, arrodillada frente a la puerta".
A las siete de la tarde empecé a prepararme, me duché, me puse la ropa que J.B. me había enviado y una vez lista, salí hacía la galería. Al llegar aunque dentro de la galería había luz, la puerta estaba cerrada, pero enseguida oí el sonido de que me había llegado un mensaje al móvil: "En la maceta de tu derecha están las llaves" Busqué y no tardé en encontrarlas. Abrí la puerta y entré. Luego volví a cerrar la puerta con las llaves. Me encaminé hacía el despacho, sabiendo y siendo consciente que J.B. seguramente estaba escondido en algún rincón observándome. Me quité el vestido que me había puesto sobre el corsé y lo dejé al final de la baranda de las escaleras. Entré en el despacho e hice lo que J.B. me había indicado en la nota, o sea, me puse de rodillas frente a la puerta.  No sé cuantos minutos pasaron hasta que la puerta se abrió y apareció él. Vestido con traje y corbata. Me gusta que vaya elegantemente vestido y él lo sabe.
- Buenas noches, sumisa Karenc. ¿estás lista para esta noche? - me preguntó.
- Sí, Señor.
- Hoy será algo fácil y corto, no tengo mucho tiempo, pero necesitaba verte - me explicó.
- Bien Señor.
Se quitó la corbata y me ordenó:
- Pon las manos en la espalda.
Obedecí y entonces, poniéndose tras de mí, me las ató con la corbata. Luego se puso de nuevo frente a mí. Se desabrochó la cremallera del pantalón y sacó su sexo, que ya estaba completamente erecto. Sosteniéndolo con su mano me ordenó:
- Chupa.
Y acerqué mi boca, empecé lamiendo el glande luego proseguí descendiendo con la lengua por el tronco, hasta llegar a los huevos. J.B. enredó sus manos en mi pelo, para controlar los movimientos. Lamí un huevo y me lo metí en la boca saboreandolo.
- Despacio, gatita, lo estás haciendo bien, pero despacio - me indicó J.B.
Traté de ir más despacio, como él me pedía, lamí de nuevo el tronco y al volver al glande, entonces fué él quien empujó su polla dentro de mi boca. Empecé a chuparla y saborearla, sentir como llenaba mi boca. J.B. movía mi cabeza de modo que su sexo entraba y salia de mi boca. Primero lo hizo despacio y luego acelerando sus movimientos.

martes, 14 de julio de 2020

EL ESCABEL

Doblada sobre el pequeño escabel que J.B. tiene en su salón, siento como el flogger cae sobre mis nalgas, firme, certero, fuerte. Y lo hace varias veces, una, dos, tres, cuatro, voy contando como J.B. me ha ordenado. Los golpes cada vez son más fuertes y siento mi culo ardiendo cada vez más. De vez en cuando J.B. se detiene, acaricia mi culo y trata de calmar el escozor que siento. Luego sigue azotando, de modo que con cada azote me estremezco. Me gusta la sensación de los golpes sobre mi cuerpo, me gusta la excitación que me causan. Y J.B. lo sabe, por eso sigue. Creo que a él le gusta ver como me estremezco, como se convulsiona todo mi cuerpo con cada latigazo. Empiezo a gemir tras cada latigazo. Mi culo esta ya rojo y escocido. Hasta de J.B. deja de azotarme. Me estremezco un par de veces más, y él se arrodilla a mi lado. Acaricia mi sexo, mi culo y acercando su boca a mi oido me susurra:
- ¿Estás lista para mi?
Le respondo con un: - Si, Señor.
Y siento como se coloca tras de mí. Cierro los ojos, quiero sentir como me penetra, como me hace suya, y por eso lo hago. Siento su sexo pegado al mio y entonces, lo mueve, restriega el glande por mis labios vaginales y luego me penetra. Me hace suya, me folla, moviéndose dentro y fuera de mi, rápido, fuerte, hasta que ambos nos corremos. Y entonces me embarga un sentimiento de total felicidad, de liberación, incluso de orgullo. J.B. me besa, luego me desata y descansamos abrazados tumbados sobre el sofá